Un barco sin capitán

Los líderes son fundamentales en cualquier organización, y los equipos de fútbol no son la excepción. Durante 2 años, los referentes de Peñarol estuvieron a un nivel altístimo y guiaron a sus compañeros a conquistar un bicampeonato. En el 2019 comenzaron a lesionarse, a enfrentarse con los hinchas y a mirar los partidos desde afuera. El resultado era esperable: Peñarol perdió el tricampeonato más fácil de la historia. Ayer, Cristian Rodríguez, después de 14 meses de estar en un nivel y en un estado físico paupérrimos – los cuales mantiene -, convirtió un gol de penal y fue a gritarselo a la Tribuna Damiani, al grito de “gordo la p…”, según aseguran hinchas que se encontraban en ese sector. Se ganó la amarilla y la reprobación de la gran mayoría de los aurinegros.

Cristian Rodríguez, o el ‘Cebolla’ como lo conoce todo el mundo, hizo las formativas en Peñarol y debutó en primera el 18/8/2002. Aquella tarde, Peñarol venció a Villa Española 4 a 0 con goles de Daniel ‘Miliki’ Jiménez (x2), Fabián Canobbio y Pablo Bengoechea. El joven de Juan Lacaze ingresó en el segundo tiempo por Fabián Estoyanoff, sin haber cumplido aún los 17 años. Rápidamente se ganó un puesto en el equipo y se transformó en la mayor promesa del club. En el 2003 conquistó el Campeonato Uruguayo, siendo titular y una de las figuras fundamentales, venciendo a Nacional en la disputa por el título, y ganándose el cariño de la hinchada.

Los problemas comenzaron a mediados del año 2004. Peñarol pretendía vender a Carlos Bueno al Mónaco por U$S 3.000.000, sin que Francisco ‘Paco’ Casal, su representante, participara del negocio. Finalmente, esto no se concretó, ya que el jugador declaró que si en las condiciones de la negociación no figuraba Casal, él no se iba. ‘Paco’ ofertó entonces 4 millones por Bueno, Rodríguez y Bizera, a quienes Peñarol tenía tasados en una cifra cercana a los U$S 7.000.000.

Después de muchos idas y vueltas, y con los jugadores siempre velando por los intereses de su representante, los tres futbolistas decidieron no renovar su vínculo con el club y ser transferidos por Casal, sin dejarle plata a la institución que los formó. La dirigencia aurinegra, que hay que aclarar que tampoco fue una luz en la negociación, les ofreció un aumento del sueldo de casi el 20 %, realizando un esfuerzo bastante grande para la situación económica de aquella época, y los jugadores pidieron un salario casi del doble de lo que ofrecía Peñarol, según lo que indican las crónicas de aquellos tiempos. “Podemos estar dos años sin jugar y el que va a perder plata es Peñarol. Yo arrancaré de cero pero con los dos bolsillos llenos” y “Le dije a Paco que la plata que Peñarol iba a cobrar por mí, se la donara a los hospitales. No quiero que toquen un peso de mí“ fueron dos frases célebres de Carlos Bueno, que inexplicablemente aún es ídolo de mucha gente.

Finalmente, fueron declarados en rebeldía promediando el año 2005. Bueno y Rodríguez se fueron al PSG francés, y Bizera al Cagliari. Peñarol no vio un peso, y se hundió en una crisis deportiva e institucional enorme.

Como opinión totalmente personal, que sé que en general no es compartida, ese debería haber sido el fin de los 3 futbolistas en Peñarol. Ninguno merecía volver a vestir la camiseta más gloriosa del país, la cual escupieron sin ningún pudor. Sin embargo, Bueno retornó en 2008 y Bizera en 2013, por lo que era de esperar que también lo hiciera Rodríguez, que de última era el más joven en aquella época y el que menos declaraciones realizó. En una entrevista en 2015 declaró no estar arrepentido de lo sucedido, y que quienes se lo echaban en cara no entendían nada de fútbol.

En el 2017 llegó de Independiente de Argentina, donde había pasado más tiempo en sanidad que en la cancha, y generaba bastantes dudas de si en Peñarol iba a suceder lo mismo. Y hay que decirlo, tapó muchísimas bocas – la mía incluída -, jugó a gran nivel durante dos años y fue la figura indiscutida del bicampeonato 2017 – 2018, con la cinta de capitán puesta y con 5 goles clásicos incluídos. Era prácticamente imposible no perdonarle el error del 2005, y hasta había generado crédito extra. Sin embargo, él mismo se encargó de tirar todo eso a la basura.

El 2019 y lo que va del 2020 fueron una sucesión de malos rendimientos, poco cuidado del físico y faltas de respeto a la hinchada. Podemos comenzar diciendo que siendo el sueldo más alto del plantel, disputó menos del 40 % de los minutos por competencias oficiales. Junto a Walter Gargano, fue el jugador que más veces se lesionó: 10. Muchas otras veces se lo cuidó en lo físico, para llegar en mejores condiciones a otro partido, en el cual tampoco rindió. Previo al Torneo Intermedio 2019, Peñarol realizó una pretemporada en Miami. La segunda mitad del mencionado campeonato, Rodríguez se lo perdió porque debía realizar un reacondiciamiento físico. Inentendible. Para peor, cuando volvió, golpeó un vidrio enojado tras una derrota frenta a Nacional, se cortó la mano y volvió a perderse un encuentro. Cada partido decisivo, encontró al capitán fuera de la cancha.

Fuera del terreno de juego, la esencia de sus declaraciones es que los hinchas de verdad son los que lo respaldan, tal como expresó en la presentación de su libro. Hace algunas semanas, en su Instagram publicó que aunque muchos perdieron la fe, el cariño y el respeto por él, nadie le iba a robar su sueño, y que era “contra todos”. Frente a Boston River, por la séptima fecha del Clausura 2019, Peñarol ganó 1 a 0 con un gol suyo, y al retirarse saludó únicamente a la Tribuna Cataldi.

La actitud de ayer fue la gota que rebalsó el vaso. Luego de perderse el debut por el Uruguayo por lesión, jugar muy mal frente a Defensor y ver la derrota frente a Atlético Paranaense desde el banco, ayer ingresó y volvió a jugar muy mal. Sin embargo, convirtió un gol de penal y se dirigió corriendo hacia la Tribuna Damiani vociferando, haciendo gestos y mostrando los abdominales. Penosa actitud de un capitán que viene dejando el barco a la deriva seguido. Debería al menos tener un poco de autocrítica y permanecer callado. Danubio tenía 0 puntos en el campeonato, y unos minutos después del festejo desaforado de Rodríguez, empató el encuentro. Quizás no fue la mejor oportunidad para tomarse revancha y ‘tapar bocas’.

Jugadores que conquistaron 3 Campeonatos Uruguayos, hay muchísimos en la historia de Peñarol. Algunos son queridos, y muchos otros nadie los recuerda positivamente. Siguiendo por este camino, Cristian Rodríguez está en vías de ser uno de estos últimos.