No es por ahí


Peñarol atraviesa un muy mal momento deportivo desde hace más de un año y la autocrítica brilla por su ausencia.

Lamentablemente de un tiempo a esta parte nos acostumbramos a ver un Peñarol que no solamente no gana, sino que no transmite nada. Las últimas alegrías datan de más de un año atrás, cuando se obtuvo el Apertura de manera holgada, cuando el equipo mostraba buen fútbol y personalidad. Luego de eso, la nada misma.

En un Peñarol que parece sin rumbo, quienes deben dar la cara por el equipo tienen que ser los referentes, quienes poseen los sueldos más altos y por ende la mayor responsabilidad, los mismos resultan ser quienes menos partícipes son. Cristian Rodríguez y Walter Gargano, experimentados jugadores de dilatada trayectoria en el viejo continente no pudieron asumir la conducción de este equipo, al menos dentro del campo de juego. Ausentes por reiteradas lesiones, normalmente no comparten la cancha por sus constantes restricciones de minutos o por su bajo rendimiento. Al mismo tiempo que se le exige a una camada de juveniles menores a veinte años que se hagan cargo del mal momento deportivo, confiando en ellos el papel de salvadores cada vez que se los sube a Primera división, cuando se debería generar un entorno positivo, para que los mismos no tengan que cargar con el peso del equipo en sus primeros partidos oficiales.

Un escalón por debajo de los mencionados referentes aparecen tanto Fabricio Formiliano como Kevin Dawson, este último en muchas ocasiones ha salvado al equipo y se entiende que el defensivamente el plantel no acompaña con actuaciones a la altura, pero se nota a las claras un bajón en su rendimiento. El Tito desde hace un año no da la seguridad que le caracterizaba, e incluso durante el 2020 jugó tan solo 347’ de los 1080’ minutos disputados por el Campeonato Uruguayo hasta el momento, poco más de un tercio de los minutos, muy poco para el principal referente defensivo del plantel.

Si continuamos con la columna vertebral del equipo, por quien se apostó este año como goleador, fue por el español Xisco Jiménez, quien disputó 13 de los 15 partidos oficiales hasta el momento marcando tan solo 1 gol, cifra que rompe los ojos para un centrodelantero que casi como única característica tiene el gol.

Como ya mencionamos, un aspecto que brilla por su ausencia en este plantel que no para de regalarnos disgustos, es la autocrítica, lo que se puede visualizar con dichos como los de el Mota Gargano el 11/10/19, cuando, luego de ganarle a Wanderers, en plena racha negativa que luego nos costaría el tricampeonato, declaró: “La gente que está descontenta con el momento de Peñarol, seguramente no está bien en su casa”.

Más cercanas cronológicamente hablando, encontramos las declaraciones del Cebolla Rodríguez luego del párate por la pandemia el 26/6/20 dijo: “Se dice que no estaré en condiciones cuando arranque el campeonato, pero estoy entrenando en doble horario, y en 10 o 15 días voy a estar bien. A agosto llego de taquito”. Como es sabido, el clásico se disputó en la segunda semana de agosto y el capitán no fue desde el arranque, y como ya es costumbre, su forma física no es la óptima para 90’ minutos de juego.

Una completa falta de respeto hacia los socios e hinchas, no solo dentro del campo sino que también fuera del mismo, con declaraciones innecesarias y con tono provocativo.

A pesar de que la columna no refiere a esto, si hablamos de falta de autocrítica dentro del club es imposible no mencionar a lo que ocurre en la directiva actual. No solamente tuvieron los peores periodos de pases recordados en los últimos tiempos, desarmando el plantel a mitad de 2019, contratando poco y mal en ese mismo momento, y luego queriendo llenar el ojo con un montón de contrataciones innecesarias y sin el nivel para lo que es el Club Atlético Peñarol; sino que además a diario desfilan por una gran cantidad de programas radiales con declaraciones que en su mayoría no suman ni aportan en nada a la institución. Por momentos parecen querer ser los protagonistas, cuando su función únicamente requiere trabajar por amor al club en beneficio de este, algo que suele verse muy alejado de la realidad actual.

En estos momentos es donde todos deben poner su parte para sacar adelante la situación, algunos son quienes más deben asumir esta culpa, sus errores y mejorar en base a ello. Algunos otros también deben (y debemos) decidir cuando finalizan algunos ciclos.