No creo en el circo de la información

Cuando el Torneo Clausura parecía estar estancado, y con el aurinegro lejos de la punta y con chances remotas de conquistarlo, todo cambió en cuestión de diez días. Lo único que no cambió fue el tema de conversación: Peñarol.

El sábado, el decano venció a Plaza Colonia, y se colocó a 1 punto de Nacional en el Clausura – hasta ese momento con un partido de más -. El triunfo fue merecido y justo. Sin encontrar su mejor rendimiento, Peñarol ha ido mejorando en los últimos partidos, donde el afianzamiento de Matías De Los Santos y Facundo Pellistri, y la aparición de Xisco Jiménez, han cumplido un rol fundamental.

Sin embargo, tres días después del encuentro, solo se habla de una supuesta falta de Xisco en la jugada previa al segundo gol carbonero. Ya en la transmisión se puso especial énfasis en este tema, y los programas deportivos y las redes sociales desde ese momento han sido un desfile de quejas y reclamos de todo tipo. Desde Carlos Manta – mánager de Plaza Colonia -, pasando por Raúl Giuria – dirigente de Nacional -, hasta incluso Agustín Viana – ¿quién? -, se encargaron desde los medios de transmitir su disconformidad con el arbitraje, e instalar que, lo ocurrido en el Campeón del Siglo, había sido poco más que un robo perpetrado por el equipo del sistema.

Las imágenes difundidas muestran como, en un salto y tras un envío de Kevin Dawson, el delantero español lucha por la posición con Elías Umeres de Plaza, y este último se desploma con Xisco cayendo sobre él. Ya en esas primeras tomas no deja la sensación de que haya existido falta, incluso, siendo más minucioso, se puede observar que es el jugador rival el que atrae el brazo de Jiménez hacia él y se desploma apenas siente el mínimo contacto. Lo extraño es que Tenfield le realizó un seguimiento a Xisco en el partido del sábado,  y en el minuto 1:47 se ve claramente que no hubo ningún tipo de infracción cometida por parte del jugador de Peñarol. Sin embargo, estas imágenes que sentencian y finalizan el tema en discusión, han sido poco difundidas por la prensa. Afortunadamente, el juez dejó seguir la acción – como correspondía -, y tras un gran centro de Rojas desde la izquierda, llegaría el gol agónico de Luis Acevedo para llevarnos los tres puntos.

Pasamos al domingo. Se enfrentaban Nacional (1º en la Tabla Anual) y Cerro Largo (3º). Gran triunfo de los arachanes, que los dejó a tan solo 3 unidades de la punta. Por el lado de los tricolores, un nuevo tropezón en el torneo, cuando parecía que se iba expreso al título. Un equipo sin ideas, jugadores que hasta hace unos meses eran fundamentales y ahora no están respondiendo, el técnico que realizó mal los cambios, Matías Viña – una de las figuras – salió aparantemente lesionado y Peñarol, que parecía un escollo ya superado en la lucha por el Clausura, aparecía nuevamente en el radar. Varios temas preocupantes parecían rodear a los albos, sobre todo tratándose de la definición de un campeonato que podría significar el tercer título consecutivo para su rival de todas las horas.

¿De qué se habla desde el domingo? De Washington Aguerre, el golero de Cerro Largo, que atajó 2 o 3 partidos en Peñarol hace 5 años, y ya no pertenece a la institución. Un gesto con la mano hacia la hinchada de Nacional, que podría ser recordando el 5 a 0, el quinquenio, la cantidad de Libertadores que obtuvo el aurinegro, o un simple saludo a la tribuna – por sí solo el gesto no significa nada -, le valió la expulsión, la condena social y ser el tema principal de conversación en todos los medios de comunicación. Incluso se ha dicho, por más increíble que suene, que la utilización de una vestimenta amarilla para disputar el encuentro – se la hicieron cambiar -, era una clara provación a la parcialidad tricolor.

Mientras tanto, parece haberse dejado un poco de lado que Gonzalo Bergessio, delantero de Nacional, golpeó de manera intencional a Yeferson Quintana – zaguero de Peñarol a préstamo en Cerro Largo – provocándole un corte en la cabeza y la obligación de jugar con un vendaje cubriendo la herida. Una situación que, en los casi dos años que lleva jugando “Lavandina” en los tricolores, se ha convertido casi en una constante, y  ha comprometido la integridad física de sus colegas en varias oportunidades, sin recibir ningún tipo de sanción. Nadie parece alzar la voz en la prensa de manera contundente, para denunciar este hecho notorio. Vale la pena recordar que hace unos años, y por infracciones que no tienen ni punto de comparación en gravedad y cantidad con lo de Bergessio, hubo una persecución muy grande en los medios hacia Nahitan Nández, cuando todavía jugaba en el aurinegro.

¿Cuál es la diferencia entre lo de Aguerre y lo de Bergessio – además del daño físico generado a un colega por parte de este último? Peñarol vende. ¿Cuál es la diferencia entre lo de Nández y lo de Bergessio? La misma.

Siempre el caos vendió más que las buenas noticias, no sólo en el ámbito deportivo. Y si lo trasladamos al mercado de nuestro país, no hay ningún colectivo tan grande como la hinchada de Peñarol, que representa un 45-48% de la población total del país, según las numerosas encuestas que se han realizado en los últimos años. El cóctel es demasiado provechoso como para desperdiciarlo. Lo que pasa en Peñarol repercute de manera muy superior a lo que pasa en la otra vereda. La aplicación de la frase “lo único que tenemos en común los hinchas de Peñarol con los de Nacional, es que ambos sólo hablamos de Peñarol”, colabora mucho con esta realidad, ya que al hablar de Peñarol, los medios se aseguran generar audiencia y tener pendiente a todo el público deportivo del Uruguay, mientras que una noticia del mismo calibre pero relacionada a Nacional, solo tiene en vilo al 32% de los oyentes/televidentes/lectores. Una cuestión de matemáticas, que convertido al negocio de las comunicaciones, se transforma en rating y ganancias.

El fútbol uruguayo y todos sus componentes, vuelven a dejar en claro una vez más, que Uruguay está dividido en dos: el amarillo y el negro.