Origen obrero y popular

Nos gusta el arrabal. Peñarol cuna de personajes sin modales. Vivo a lo cafre pareciera decir una parcela de nuestra alma. Hasta ese doctor en ciencias, por lo bajo, susurró alguna vez “esto es Peñarol”.

“Peñarol inteligencia” me guiña mi madre, cuando resuelve una cotidianidad con astucia. Astucia de calle, de pueblo, de chiripiorca. De eso que no esperás, de una resolución que el sentido común no esperaba. Esto es para vos Palma, y esa madre recibió un regalito, de yapa.

De orígen y obrero y popular. Se me infló el pecho visualizar una tela larga como la tradición de nuestro club. Peñarol es así, guapo como el tango y rebelde como el rocanrol. Qué hermosa remera tribunera, que algunos amigos atesoran. Siempre se las envidié, nunca me dio para pedirles una.

Los vagones no soportaban el bullango de nuestra hinchada, y no dudo de la cantidad de opiniones moralistas que nuestros antepasados debieron recibir. Peñarol sin modales lo definí por ahí. Nos cuesta seguir la línea, y sin lugar a duda la moral nos castiga. Mariolo que vergüenza hermosa me da tu repercusión. Ese “mirá lo que dijo, no lo puedo creer” y un jajaja a colación.

Perdonen nuestra ocurrencia, nuestros modales son así. Disfrutamos nuestra enfermedad. No hay entrada pa la Colombe, y el compañero viene de México. Pareciera ser que nos gusta mexicanear lo correcto. Como ese meme clásico de la pareja y el hombre mirando a otra chica pasar, la formalidad nos dura poco y Peñarolear termina siendo un verbo que no está en la RAE, pero nuestra parcela rea, siempre la saca con orgullo, y un pelín de pudor.

Tenemos un origen y una esencia envidiable. Muchas veces problemática. Y otras tantas pasionales. Somos muchas veces, ese amigo que todos quieren que vaya al asado. El loco y descarrilado, pero sincero y corajudo.

Brindo por seguir defendiendo nuestra jarana esencia. Reunión populosa y ocurrente de almas carboneras, que desde los inicios de los vagones, seguimos soplando brasas de pasión para que esta locomotora llamada Peñarol nunca deje de latir.

Peñarol, el Cuadro del Pueblo.

Agustín P. L.