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Varios testimonios señalan el “violento” y “desmedido” accionar policial que precedió al fallecimiento de Juan Ignacio Suárez Gularte, el pasado 13 de mayo en el Estadio Campeón del Siglo. Testigos y videos evidencian que el joven de 21 años fue golpeado por dos funcionarios de la Guardia Republicana sobre el punzante portón por el que intentaba colarse a la tribuna W. Cataldi, tras habérsele impedido la entrada por la puerta E.

Las declaraciones recabadas por la Zona III de la Policía omiten sistemáticamente lo ocurrido durante el primer minuto, en el que Nacho es brutalmente golpeado, asfixiado y tironeado entre los dos policías que lo alcanzan cuando estaba a punto de sortear el portón que se ubica al centro de la tribuna popular. Testigos aseguran que fueron los policías quienes le provocaron las heridas que terminaron quitándole la vida a Nacho. Relatos e imágenes a las que accedió el autor de la nota son pruebas contundentes en ese sentido. La crónica de los hechos que se describe a continuación está basada en esos testimonios.

Sobre el mediodía del sábado 13 de mayo, Juan Ignacio se juntó con Nicolás, Sebastián y Ezequiel en Euskalerría 71, complejo de viviendas donde Nacho hacía labores de mantenimiento y tenía amistades. Salen en auto y van en busca de otro amigo, Matías, en la estación de servicio Ancap de Ruta 8, que está enfrente a los ingresos de Zonamerica. Algunos comen unas hamburguesas, y a las 14 horas emprenden camino para entrar al estadio Campeón del Siglo, donde a las 15:30 horas Peñarol recibía a Wanderers por la última fecha del Apertura 2023. Mientras sus amigos ingresan por la puerta F, al lado de la tribuna Henderson, Nacho intenta entrar por puerta E, que está al lado de la tribuna Damiani.

R.B., empleado de la empresa de seguridad privada contratada por Peñarol, FAGREM, y encargado de supervisar a los guardias de la tribuna Cataldi y sus accesos, declaró ante los investigadores de la Zona III que, al ser revisado en la puerta E, uno de sus compañeros le encuentra a Nacho dos petacas de whisky entre sus ropas; por lo que también intervienen efectivos de la Guardia Republica que, a su vez, dan cuenta del hecho a funcionarios de la Secretaría Nacional del Deporte, que proceden a registrar las petacas y su cédula de identidad. Luego le anulan la entrada y le piden que se retire del lugar, en aplicación del derecho de exclusión a espectáculos públicos previsto en el art. 2 de la Ley N° 19.534. Nacho acata y se retira del acceso donde fue expulsado, sin reaccionar ni generar inconvenientes.

Aproximadamente 10 minutos después, Nacho se dirige por el camino perimetral hacia el centro de la tribuna Cataldi. Él y dos muchachos más deciden colarse. Mientras los otros jóvenes logran trepar por el alambrado y pasar a la tribuna, Nacho intenta hacer lo mismo a pocos metros, pero escalando un portón con reja blanca y terminaciones con púas de 20 cm. A las 14:36 horas, Nacho empieza a trepar el portón y a los pocos segundos ya había logrado poner ambos pies sobre la estructura horizontal del mismo, mientras se sujetaba con las manos de la propia reja, lo que le daba la seguridad y estabilidad necesaria para dar el último paso que consistía en elevar y girar la cadera sobre el portón y pasar la pierna izquierda al otro lado sin engancharse. Pero en el momento que estaba realizando ese último movimiento, es tomado de la pierna izquierda por el primer policía de la Guardia Republicana de la Unidad de Caballería en llegar al lugar, acompañado por otro policía de la misma división.

La cámara 360 del interior de la tribuna Cataldi registró el momento exacto en el que Nacho escala el portón, y a los 15 segundos del video es alcanzado por los policías que se desmontan del caballo y se cuelgan sobre Nacho. A los pocos segundos llegan a caballo dos funcionarias de la misma unidad, que son quienes amarran a los dos equinos sueltos. En el video se ven algunos de los golpes recibidos al principio por parte de uno de los policías.

Represión injustificada y desproporcionada

Luego de diez segundos de fuertes forcejeos, Nacho es golpeado a palazos en 4 o 5 oportunidades, recibe al menos 3 golpes de puño y luego es tomado del cuello (todo por el mismo policía), quien luego le ejecuta una llave conocida en las artes marciales como mataleón, mientras el otro uniformado tironeaba hacia abajo con fuerza de la pierna izquierda y luego de la derecha. Un brutal sometimiento que generó que Nacho gire 180 grados, pierda la sujeción de sus brazos, y quede colgado sobre las púas del portón, agravándosele evidentemente las heridas sufridas en primera instancia en la zona pélvica.

Durante el primer minuto, el procedimiento es, además de torpe, violento y negligente. Recién cuando llegan a pie otros dos policías de la Guardia Republicana, cambian con los intentos imprudentes para descolgar a Nacho, con tirones hacia abajo, y parecen empezar a advertir la grave situación. Fue demasiado tarde cuando los uniformados comenzaron con las primeras maniobras coherentes para auxiliar a Nacho. El daño que ya había sido causado sobre su cuerpo fue irreversible. Tras un minuto de represión, y casi dos minutos de un auxilio torpe y tardío para descolgarlo, los efectivos logran bajar al joven, ya inconsciente.

A Nacho lo intentan reanimar los propios policías y luego una mujer que sale de la tribuna para ayudar en las maniobras de reanimación. El nerviosismo y la tensión fueron en aumento. No menos de una centena de hinchas habían visto lo ocurrido con el joven y los policías sobre el portón, y los insultos se hicieron cada vez más fuertes. La indignación y el avance de los hinchas sobre el portón se originó a partir de que uno de los simpatizantes que salió de la tribuna para ayudar a Nacho, realizó un gesto de desconsuelo e impotencia.

Video del caos y la ambulancia.

Cuando llega la ambulancia y el joven es subido a la misma (14:44 horas) la escena era por demás caótica. Hinchas de Peñarol avanzando sobre el portón, insultos, algunos piedrazos y lanzamiento de balas de goma por parte de la policía. A pesar de la notoria urgencia, la ambulancia demoraría más de cinco minutos en llegar al lugar y no saldría de la zona del Campeón del Siglo hasta, por lo menos, media hora después de haber sido introducido en el móvil de la emergencia SUAT.  La insólita tardanza de la ambulancia y un cambio de móvil en el medio de la ruta son algunos de los tantos aspectos irregulares que señalan los amigos que siguieron el traslado de Nacho de principio a fin, hasta la dolorosa noticia en el hospital.

Lo cierto, es que finalmente lo reciben en el block quirúrgico del Sanatorio CAAMEPA de Pando, y luego de algunas intervenciones e intentos de reanimación, a las 16:30 horas del sábado 13 de mayo, el Dr. González emite una boleta donde constata la “muerte violenta» de Nacho.

La autopsia determinó que la causa de su muerte fue un “shock hipovolémico” producto de una “herida punzante en escroto y abdomen”, que en el trayecto también “lesionó la arteria y vena ilíaca externa izquierda”, lo que provocó un “hemoperitoneo (sangre en el abdomen) de gran cuantía, shock hipovolémico y en consecuencia su fallecimiento”, detalló la Dra. Ramírez, en el informe forense presentado el 14 de mayo por el Instituto Técnico Forense de la Morgue Judicial de Pando. Ramírez también detalló lesiones contusas en diversas partes del cuerpo: En la cabeza, un herida contusa, de aprox. 1 cm en región parietal izquierda, poco profunda y excoriaciones lineales, costrosas de aprox. 1 -2 cm en región frontal izquierda y parietal izquierda; excoriaciones, lineales, apergaminadas, de aprox. 1 cm en región lateral anterior izquierda de cuello y región externa de brazo izquierdo, y otra de similares características de aprox. 8 cm en región posterior de cuello y región posterior de brazo izquierdo; excoriaciones, lineales, costrosas, de aprox. 2 cm en región anterior de hemitórax izquierdo/ paraesternal y otras de similares características (2) en región posterior de antebrazo derecho; excoriaciones redondeadas, costrosas, de aprox. 1 cm en región anterior de tórax (2) y otra a la altura de flanco izquierdo; excoriación lineal, apergaminada, de aprox. 8 cm en región anterior de muslo izquierdo; excoriaciones costrosas, menores a 1 cm en región anterior de rodilla izquierda y una en región anterior de pierna derecha.

Declaraciones contradictorias y omisiones

El accionar de los dos primeros uniformados en llegar no se ajustó a lo previsto en al menos tres artículos de la Ley N° 18.315 sobre Procedimiento Policial. Respecto al Art. 16, la norma menciona que “el personal policial asegurará la plena protección de la salud e integridad física de quienes estén eventualmente bajo su custodia. En particular, tomará medidas inmediatas para proporcionar atención médica y/o psicológica cuando sea necesario”. El art. 17 señala que “el personal policial solamente podrá usar la fuerza legítima cuando sea estrictamente necesario”. En tanto el art. 18 de dicha ley estipula que “el uso de la fuerza, incluyendo los distintos tipos de armas, debe ser moderado, racional, progresivo y proporcional, considerando el riesgo a enfrentar y el objetivo legítimo que se persiga”.

En su declaración ante el Departamento de Delitos Contra La Persona, de la División Investigaciones de la Zona Operacional III, el primer funcionario en actuar, de iniciales, J.S., al pedido de que narre pormenorizadamente los hechos, relata que ve un joven trepando la reja del portón y le da la voz de alto, a la cual “hace caso omiso” declaró el uniformado. Luego dice que lo ve subir el portón, y al acercarse este “queda enganchado” en la reja. Se acerca otra vez y Nacho le “manifiesta que se había enganchado de los pinchos de la reja”. A continuación, declara que le prestó asistencia, “intentando sostenerlo” hasta que llega el compañero C.M. a “ayudar”, y enseguida se acercan más policías y lograron bajarlo.

Por su parte, M.S., guardia de la empresa FAGREM, dijo, ante la misma repartición policial, que vio a los tres jóvenes colarse, y que “al del portón se acerca la policía para persuadir que bajara”, pero el joven “comenzó a resistirse tirando golpes de puño y patadas hacia los funcionarios policiales”. Posteriormente dice que se aleja unos metros y “pasados unos minutos”, cuando se da vuelta, ve al joven tendido en el piso y a la policía haciéndole RCP.

En tanto, R.B., guardia que había visto al joven ser retirado de la puerta E, manifestó que también vio a Nacho escalando el portón, pero a diferencia de los otros dos relatos, narra que ve que cuando “se le acerca un policía de la Guardia Republicana del grupo Hipo (caballería) e intenta impedirlo, sujetando al muchacho”. Menciona que el joven “igual logra cruzar una de sus piernas para el otro lado de la reja y cuando quiere cruzar la otra, no logra, dado que el policía lo sujetaba”. Declara que posteriormente se acerca al portón y ve que “el muchacho estaba pálido”, mientras varios policías “intentaban bajarlo”, y cuando logran hacerlo, y luego lo recuestan en el piso, nota que Nacho ya se encontraba “inconsciente”.

Llama la atención la notoria diferencia entra las dos primeras declaraciones. El propio policía J.S., supuestamente golpeado por Nacho, no declara haber recibido golpes por parte del joven como aseguró el guardia M.S. Además, los dos testimonios son sospechosamente breves para narrar lo sucedido durante los casi 3 minutos que estuvo Nacho sobre el portón.

No obstante, R.B. sí detalla que el joven fue impedido por un policía que lo “sujetó” de la pierna, un primer indicio de la omisión o encubrimiento de los anteriores declarantes sobre lo sucedido el 13 de mayo entre las 14:36 y 14:44, en dicho portón perimetral del estadio.

También llama mucho la atención que la única declaración de un hincha de Peñarol, presentada por la policía a la Fiscalía, es la de un joven, M.M., que relata que la actuación de la policía fue “correcta”, aunque el joven declaró haber visto recién cuando Nacho ya estaba “tendido en el piso”. Por ende, M.M. no vio nada de lo ocurrido en los tres minutos iniciales.

Testigos señalan el violento e imprudente procedimiento

Quien escribe sí logró obtener el testimonio de varios hinchas que presenciaron el hecho desde los primeros instantes. Andrés, que se encontraba en la explanada del medio de la tribuna manifestó haber visto el momento exacto en el que Nacho corre y escala el portón, y cuando este intentar pasar para el otro lado tiene un pequeño “trastabille” y de inmediato es alcanzado por el primer policía de la Guardia Republicana que lo empieza a “tironear de la pierna izquierda”. Consultado sobre qué fue lo que precipitó su caída abrupta sobre el portón, Andrés sostuvo que no fue el “trastabille” sino la posterior sujeción del primer policía lo que provoca que Nacho caiga violentamente sobre las púas del portón perimetral. “Si nadie lo cinchaba de atrás, pasaba para el otro lado”, sostuvo el hincha de Peñarol. Detalla que “lo incrusta la policía”. “Se clava ese fierro” luego de que el primer policía lo “empiezan a cinchar”, indicó. Señaló que el accionar policial fue “completamente violento” desde el primer momento, y recién reaccionan cuando notan que el joven estaba inconsciente. “Ahí caen en lo que están haciendo realmente y cambian la actitud”, aseveró.

Por su parte, Ismael, uno de los testigos que se acercó a la familia de Nacho y al abogado Gastón Cambre, manifestó que estaba en la escalera de la tribuna Cataldi cuando ve cuando a un hincha intentando entrar a la tribuna, y cuando este “ya estaba pasando para el lado -de adentro- de la Cataldi fue cuando apareció el policía que “lo engancha y lo tira para atrás” y “es ahí cuando se cae y queda enganchado de la reja”. Relata que el mismo funcionario que lo empieza a tironear es quien lo agarra del cuello, mientras el otro seguía cinchando para abajo. También recordó que en un determinado momento los policías intervinientes “se dan cuenta que no estaba enganchado de la ropa sino del cuerpo”.

En tanto, J.P., se acercó a la familia para comentarles lo que vio ese día. J.P. sintetizó lo visto como “represión”, “abuso” y “falta de empatía” en el procedimiento policial. Apuntó al “mal accionar” de los policías que “lo cinchaban sin necesidad” y la “demora de la ambulancia”.

En redes sociales, fueron muchos los testimonios en ese mismo sentido. Por ejemplo, Antonnella, que subió su registro de video en Twitter, comentó indignada la “fuerza desmedida” ejercida sobre Juan Ignacio. Aseguró que “existió exceso de brutalidad y represión policial” y detalló que el joven trepó la reja y que los policías “para bajarlo tiran de él y hacen que se enganche en los fierros”. Luego “continúan haciendo lo mismo y uno lo toma tipo llave del cuello, no dejándolo respirar”. “Lo chinchan, lo cuelgan ellos mismos en la reja, hacen que se enganche, se abra la pierna, pide piedad, se rinde y siguen chinchando a la vez que lo asfixian”, relató Antonnella. Apuntó a la poca preparación de los efectivos y que la de Nacho “fue una muerte evitable”. La joven sentenció que “no existió un accidente”, sino que el fallecimiento del joven se debió a la “brutalidad” del procedimiento policial.   

En la misma red social, Marcos también señaló su indignación por el hecho de que fue “la policía” la que “generó un accidente” y que el mismo “terminó con una persona muerta”.

En las últimas horas, gracias a una serie de comunicados publicados por la familia de Nacho, varios testigos más se acercaron a prestar su declaración sobre lo sucedido aquella tarde.

La causa

La familia de Nacho, sus amigos e hinchas de Peñarol, exigen que, la Fiscalía de Flagrancia de 8° Turno, a cargo del fiscal Leonardo Morales, investigue todas las circunstancias que rodean al hecho, puesto que pasaron seis semanas y todavía no hay ninguna novedad de la causa. El abogado de la familia, Gastón Cambré, aseguró que lo único que hay hasta el momento en la carpeta de Fiscalía es lo aportado por los investigadores de Zona Operacional III, y que desde hace semanas espera a ser atendido por el fiscal y que este les tome declaración a varios testigos e incorpore registros audiovisuales, que contradicen la versión que dio en primera instancia el Ministerio del Interior, sobre un “correcto” accionar policial. Además, Cambré señaló el faltante de registros de varias cámaras de reconocimiento facial, que se encuentran afuera del estadio Campeón del Siglo, además de las cámaras corporales GoPro que portaban los policías y los guardias que estaban cerca de los acontecimientos.

Hasta el momento el fiscal solo cuenta con las cuatro declaraciones aportadas por la Policía de Zona III, por lo que será clave el testimonio de los demás involucrados, testigos directos y todos los trabajadores de la salud que intervinieron en la atención médica de Nacho.

Peñarol

Por su parte, el Club Atlético Peñarol, emitió una serie de comunicados lamentando “profundamente” la noticia y asegurando que la institución “aportará todo material y registro disponible para colaborar con la investigación, a los efectos de ‘contribuir a esclarecer lo ocurrido’”. A pocas horas de lo sucedido, el presidente de Peñarol, Ignacio Ruglio manifestó estar “muy golpeado” y que “es una locura todo lo que pasó”.

Dijo que él mismo se había colado “70 veces” a estadios, y que está “a la orden” de lo que le pida la justicia. Aseguró que tuvo varias reuniones con la Comisión de Seguridad para “recabar las cámaras que hay alrededor del Campeón del Siglo y armar todo lo que ha llegado de material”, para entregarle al fiscal cuando este lo solicite. Las grabaciones de las cámaras exteriores, de reconocimiento facial, aún no está en la carpeta de investigación según manifestó el abogado Gastón Cambré, quien fue contactado por la familia y no por Peñarol como algunos medios habían publicado a los pocos días del fatídico suceso.

En las últimas horas Ruglio habló con Padre y Decano Radio y dijo estar en permanente contacto con el abogado de la familia de Nacho, “cada 72 horas”, preguntándole “si el club puede hacer algo más, o alguna cosa más en la que podamos ayudar”, a lo que el abogado le contestó que la causa está “trancada” y “lenta” en Fiscalía. Ruglio aseveró que quiere que la familia “tenga paz” y se sepa qué pasó con Nacho, tal como si le hubiera ocurrido a su hijo. Dijo que Nacho “no hizo nada malo”, y “lo único que quería era ir a ver a Peñarol”. Sin embargo, varios hinchas que hablaron ponen en duda la solidaridad de Peñarol.

Firma: Lic. Simón López Ortega