Se aproxima un nuevo clásico. Es un semana diferente, especial. Se acerca la fiesta máxima de nuestro fútbol, y como cada fiesta, tiene un personaje estrella.

Mucho se ha hablado de la mística de Peñarol, de su histórica paternidad, de la superioridad de toda la vida. Pero poco se ha hablado del papel que jugó, siempre, su maravillosa hinchada. O mejor dicho, de un tiempo a esta parte y buscando quedar bien con Dios y con el Diablo, se busca emparejar para abajo sin destacar las mil diferencias que separan a la hinchada más grande del país, de la segunda.

La hinchada de Peñarol no es una más; es la que puede cambiar un partido, e históricamente ha sido destacada por sobre las otras. Es normal verlo en crónicas de los años ’30 y ’40, en épocas donde no se buscaba el conformismo, sino la verdad.

Históricamente superado en materia popular, Nacional ha puesto en práctica diversos mecanismos para disimular su falta de apoyo. Pulmones, vallados, separación de hinchadas; y ahora también, precios discriminatorios. Todas esas artimañas fueron destrozadas por la hinchada mayoritaria de este país, y no puede ser una opción dejarlos ganar esta vez.

Ellos sólo tienen un fin: ahorrarse esas imágenes históricamente papelonezcas, y evitar el calor de una hinchada que sabe como jugar su partido. No les estás haciendo un boicot al no ir, les haces un favor. Y nosotros a ellos no les vamos a hacer ninguno.

¿Te acordás el histórico 3-2 del Quinquenio? ¿El clásico mas trascendente de los últimos 30 años?

Se empezó perdiendo, se terminaba el sueño. Pero la mística de la camiseta se unió a la voz de su gente, y el resultado de esta combinación es inaguantable para ellos, siempre fríos y en minoría. Los diarios lo destacaron, los protagonistas (Gregorio Pérez, Pacheco, Zalayeta y hasta el propio Luis Romero) lo mismo: la hinchada también fue parte.

Juguemos este partido. Siempre le dimos de comer a todos. ¡Si hasta en basketball nos usaban para recaudar! Es el precio que nos toca pagar por ser los más populares, los más grandes. La cuestión es que ahora, también lo reconoce el segundo grande del país.

Juguemos este partido, y ganémoslo. Como toda la vida.

@PenarolPapa