Peñarol y la Copa Intercontinental: mucho más que un tricampeón

El titulo de “campeón del mundo” es lo máximo a lo que puede apostar un equipo de fútbol, tanto a nivel de clubes como de selecciones. Hoy, en un formato más amplio llamado Mundial de Clubes; ayer en la vieja y fantástica Copa Intercontinental: ser campeón mundial es un camino de ida a la gloria.

Peñarol obtuvo tres veces en su historia dicha distinción, pero es tan rica la historia del Decano en la Copa Intercontinental, que quedarse solo con sus títulos se transforma, increíblemente, en una injusticia.

Hoy, en el mes de Peñarol y como parte de los festejos por los 129 años de vida, desde Padre y Decano te proponemos repasar la historia del aurinegro en el máximo certamen de clubes.

Un poco de historia…

Creada en 1960 para enfrentar a los campeones de América y Europa, la Copa Intercontinental fue pensada para definirse en una llave ida y vuelta entre los campeones de las máximas competencias a nivel de clubes: la Copa de Campeones de América (hoy Libertadores) y la Copa de Europa (actual Champions League). En caso de ser necesario, podía llegar a disputarse un tercer encuentro para dirimir al campeón.

Este formato se mantuvo hasta la edición de 1980, donde se acordó que el torneo se definiría en un partido único en cancha neutral. El país anfitrión fue Japón, y se jugarían todas las ediciones en el Estadio Olímpico de Tokio, hasta entrado el Siglo XXI donde la sede empezó a rotar: primero al Estadio de Yokohama, y luego pasando por Marruecos, Emiratos Árabes y Qatar, todos anfitriones del formato actual, el Mundial de Clubes de la FIFA.

Como puede verse, la vieja Copa Intercontinental tuvo campeones en tres continentes distintos: Europa, América y Asia. Peñarol la ganó en los tres y es, como casi siempre pasa, el único club uruguayo con este privilegio.

La primera para el continente

Tras coronarse bicampeón de América en 1961, Peñarol se propuso ir por la gloria máxima: ser campeón del mundo ante el campeón europeo. El rival a vencer seria el Benfica de Portugal, quien se había alzado con la Copa de Europa 1960/1961, venciendo en la final al Barcelona de España y convirtiéndose en el primer campeón de Europa sin ser el Real Madrid (que había ganado la Liga de Campeones en sus primeras 5 ediciones). Sin embargo, de este lado del Atlántico había un equipo igual de fuerte y con hambre de gloria, Peñarol. El partido de ida se saldó con un ajustado 1-0 para los portugueses, nada estaba definido aún.

La revancha se jugó el 17 de setiembre en el Estadio Centenario, y Peñarol estaba obligado a ganar para forzar una tercera final. Ganó 5-0, y quedó a un paso de ser campeón del mundo por primera vez en su historia.

El 19, dos días después, se jugó el partido definitivo. Ese día habría campeón. La copa se volvía a ir para Europa, o se quedaba en America. Finalmente,se quedó en America. Peñarol ganó 2-1 un partido mucho más peleado que el anterior, contra un Benfica que tenía uno de los mejores jugadores de la historia: Eusebio.

El global se saldó con un aplastante 7-2 en favor del mirasol, y con el título máximo en manos del manya. Fue tal el nivel de Peñarol, que Jacques Ferrand, director del diario L’ Equipe de París, sentenció en forma clara: “nadie podría ganarle a Peñarol. (…) En estos momentos no hay ningún equipo europeo, entiéndame, ninguno, que pueda aspirar a derrotar al campeón aquí en Montevideo. (…) Ese impulsar a su equipo de la parcialidad del campeón lo considero como de un tremendo poder psicológico. Es maravillosa esa forma de querer a una enseña”

Campeón contra un gigante

La edición de la Copa Europea – Sudamericana de 1966 reeditaba la primera final del torneo: Peñarol y Real Madrid. Uruguayos y españoles, nuevamente cara a cara. El Real había recuperado la corona en el Viejo Continente y apuntaba a ganar nuevamente el título de campeón mundial. Peñarol sabía que era la revancha que esperaba desde 1960.

El 12 de octubre, volvieron a enfrentarse en el Estadio Centenario, aunque esta vez no hubo empate, hubo victoria mirasol. Dos goles de Alberto Spencer le daban la alegría al pueblo uruguayo y la conviccion de saber que se podía, que el equipo invencible podía caer. O mejor dicho, Peñarol lo podía hacer caer.

Sería el último partido por Copa Intercontinental del Decano en el Estadio Centenario, donde cerraba la estadística con un empate (0-0) y tres victorias (5-0, 2-1 y 2-0). Nueve goles a favor y tan solo uno en contra. Reducto inexpugnable para el Club del Pueblo.

La revancha se jugó el 26 de octubre en el Estadio Chamartín (hoy Santiago Bernabeu), ante unas 100.000 personas que llenaron de bote a bote las instalaciones esperando que el Madrid aplastara a Peñarol y forzara otro partido, que se habría de jugar en Suiza.

Las banderas, la actitud de los españoles, la forma de hablar de la prensa, lo demostraban: ellos iban a su fiesta, perder no era una opción. Además, sólo el Santos había conseguido alzar la copa en continente europeo. Era imposible que pasara lo mismo. Sin embargo, hubo alguien que advirtió: Puskas. “Peñarol es un equipo que mete miedo” fueron las palabras del astro, que presentía el desenlace.

Aquel 26 de octubre quedaría marcado a fuego en la historia del futbol uruguayo como la máxima gesta conseguida por alguno de sus clubes. El imbatible Real Madrid caía derrotado en su mítico estadio, donde ostentaba el récord de haber jugado 37 partidos oficiales a nivel internacional, ganando 35, empatado uno y perdido el restante, ante Juventus, en una serie que terminaría ganando. La mayor hazaña del futbol uruguayo si de clubes se trata, sin dudas.

El manya ganó 2-0 con goles de Pedro Rocha y Alberto Spencer (una genialidad), y dio la vuelta olímpica en la Madre Patria. Madrid se transformó en un cementerio, y cada casa en una tumba, como dirían los diarios de aquellos años.

Motivaría también el agradecimiento de todo el Uruguay hacía su equipo más antiguo:

“Gracias, Peñarol. Eres el más grande entre los grandes, para mayor gloria de Uruguay”.

El más grande del mundo

La Copa de 1982 no se definió ni en Europa, ni en América. En un nuevo formato, el titulo se dirimió a partido unico en el Estadio Olímpico de Tokio, Japon. Enfrente estaba el Aston Villa, un histórico del fútbol inglés, que había ganado recientemente la Champions League ante el Bayern Múnich y que obtendría la Supercopa Europea ante el Barcelona.

Peñarol salió a jugar sabiendo que de ganar, obtendría el tercer título mundial de clubes para sus vitrinas, algo nunca antes visto. Eran 90 minutos los que faltaban para depositar al Decano en ese sitial de privilegio. El resto de la historia es conocida, victoria 2-0 y récord para toda la vida. Tricampeón del mundo, algo nunca antes visto.

Aquel equipo, en particular, ganó casi todo lo que jugó en el año (Copa de Oro, Uruguayo, Libertadores y Copa Intercontinental), además de mantenerse invicto en clásicos, ganando tres y empatando el restante.

El “equipo obrero” del Hugo Bagnulo y el Profe Kistenmacher se vestía de gala para festejar una nueva consagración del equipo más grande del país. Fue tal la dimensión de aquel título, que llevó a que la prensa local bautizara a Peñarol como “el Rey de Copas”, mote que años después intentara usurpar, sin éxito, Nacional.

Campeón en todos lados

Como se desprende del repaso de títulos, se puede ver que Peñarol se ha coronado campeón del mundo en todos los continentes donde se disputó la vieja Copa Intercontinental, algo inédito para los equipos sudamericanos, ya que ningún otro club ostenta esa distinción.

Y contra los campeones

No solo se obtuvieron títulos en todos los continentes donde se jugaron, sino que además, Peñarol es el único equipo sudamericano que ganó tres Copas Intercontinentales venciendo al campeón europeo.

Los otros clubes de CONMEBOL con tres títulos son: Nacional (Uruguay), Boca (Argentina) y San Pablo (Brasil).

Sin embargo, ninguno de ellos puede jactarse de vencer a tres campeones de Champions, ya que entre sus oponentes figuran subcampeones de la máxima competencia europea (Nacional en 1971, Boca Juniors en 1977 y San Pablo en 1993). Vale la aclaración de que Boca no disputó la copa de 1978.

La clasificación histórica

Por la extinta Copa Europea-Sudamericana, hasta su última edición en 2004, Peñarol es el equipo con más partidos ganados, al obtener 5 triunfos en 9 presentaciones. Realza la importancia de esta cifra, el hecho de que equipos como Independiente o el Milán (4 triunfos cada uno) no hayan alcanzado esos números, aun habiendo jugado más partidos (11 en el caso de Independiente y 10 encuentros el Milan).

Algo similar ocurre con los puntos obtenidos. La tabla de clasificación histórica, encuentra a Peñarol como líder con 16 puntos, escoltado por Independiente (14 puntos) y Milan (13).

La mayor goleada

El 5-0 registrado el 17 de setiembre de 1961 en el partido revancha entre Peñarol y Benfica, es hasta el día de hoy la mayor goleada en la historia de la competición. Tanto de la Copa Intercontinental como del actual Mundial de clubes.

El tercer partido, jugado el 19 de setiembre del mismo año, culminó con victoria mirasol 2-1, sellando así la primera consagración y la mayor goleada en el resultado global: 7-2.

La evolución del Historial

Dentro de Uruguay, el Decano se mantuvo siempre al frente en el historial de campeonatos. En solitario o junto a Nacional, pero nunca por detrás de éste.

Desde su primera conquista en 1961, hasta 1980, Peñarol se mantuvo en solitario como el equipo con más Copas Intercontinentales del país. En 1982, el manya obtuvo su tercera copa mundial, quedando nuevamente en la cima sin rivales de por medio hasta 1988, que Nacional alcanzó la misma marca.

En el plano sudamericano, el aurinegro lideró el historial en 1961 al traer la primera copa del continente, hasta 1963 que fue superado por el Santos de Brasil. En 1966 igualó el bicampeonato del equipo de Pelé, y en 1980 se sumó Nacional.

En 1982, con el Tricampeonato, se llegó a la cima continental sin compartirla con nadie, hasta que Nacional llegaría a tres títulos en 1988; posteriormente se sumarían Boca Juniors (2003) y San Pablo (2005).

A nivel global, se alcanzó el primer escalón en 1966, junto al Santos y al Internacional de Italia (todos con dos títulos) hasta que en 1982, Peñarol se transformaba en el único equipo del mundo con tres copas Intercontinentales en sus vitrinas. Actualmente el Milan y el Real Madrid superan al Campeón del Siglo XX de América del Sur, con 4 y 7 títulos mundiales respectivamente.

El historial dice que hay otros equipos con la misma cantidad de títulos que Peñarol. También, que ninguno tiene su historia ni su prestigio.