Paternidad en el interior del país

Habiéndose sorteado el fixture del Campeonato Uruguayo 2020, el foco de atención quedo centrado en el partido clásico del Torneo Apertura. Al interés general y genuino que despierta la fiesta máxima de nuestro fútbol, se le agrega una nueva pregunta: ¿Dónde se juega?

Es que la localia cayó en manos del Club Nacional, por lo que goza de libertad de fijar su escenario, ese que nunca pudimos visitar desde su reconstrucción. Para quienes opinan que “mantiene la historia” del Viejo Parque Central, el recinto del equipo albo despierta grandes recuerdos en el hincha aurinegro, desde la primera visita hasta la mayor goleada registrada en aquel escenario, pasando también por varias copas ganadas en terreno rival.

Pero ésta libertad, que debería ser beneficio para cualquier equipo, se ha transformado en una mochila para el rival. El estado de las instalaciones deja muchísimo que desear, por lo que se hace imposible que reciba un clásico, y más aun en contraste con el Estadio Campeón del Siglo. A esto, se le agrega la imposibilidad de usar el Estadio Centenario el domingo 8 de marzo, por un recital llevado a cabo en el coloso de cemento el día 10 de marzo. En los últimos días han sido varias las opciones manejadas para acoger el partido clásico entre el club más grande del país y su escolta, entre las que destacan los estadios del interior del país.

La estadística en el interior

A lo largo de la historia se llevan disputados 8 partidos clásicos en tres estadios diferentes de nuestro país ubicados fuera de Montevideo. El Decano domina la estadística general, ganando 4 de esos ocho encuentros, empatando dos y perdiendo los otros dos. Por escenario, el mirasol domina la historia clásica en dos de los tres estadios que recibieron el tradicional choque del futbol local.

El Campus de Maldonado es el escenario que más veces fue testigo del clásico uruguayo, con 5 oportunidades. Peñarol se quedo con 3 victorias, Nacional con una sola y se empató el restante. El Atilio Paiva recibió un único partido clásico, por la Copa Uruguay 96, y fue victoria aurinegra. Por último, el Artigas de Paysandú, acogió dos encuentros, con una victoria de Nacional y un empate, que terminaría en festejo de Peñarol por Shot-gol.

FechaGanadorResultadoEstadioCompetencia
23/2/1996Peñarol3-1Campus de MaldonadoCopa Hyundai
25/8/1996Empate1-1Artigas de PaysandúCopa Uruguay 96
28/8/1996Peñarol3-2Atilio Paiva de RiveraCopa Uruguay 96
25/2/1998Peñarol2-1Campus de MaldonadoCopa Libertadores
27/1/2004Peñarol1-0Campus de MaldonadoCopa Conrad
1/2/2004Nacional3-0Artigas de PaysandúCopa Ciudad de Paysandú
23/1/2005Empate1-1Campus de MaldonadoCopa Conrad
12/1/2006Nacional1-0Campus de MaldonadoCopa Conrad

Como se puede ver, Peñarol obtuvo su primera victoria en el primer partido jugado en el interior del país, mientras el tradicional necesito de 6 partidos para alcanzar su primer festejo. Además, destaca el hecho de que Peñarol se quedó con el único encuentro por competencias oficiales jugado en el interior del país, 2-1 por Copa Libertadores.

El primero de la historia

El primer clásico en el interior fue el 23 de febrero de 1996, en el Campus de Maldonado. Con dos goles de Pablo Javier Bengoechea (23’ y 39’) y uno del Pato Aguilera (70’), el Decano sentenció la victoria del primer encuentro en el Este. Descontó Diego Tito a los 89 minutos para Nacional.

Otra clase del Profesor

Pleno Quinquenio del manya, y el símbolo, Pablo Javier, seguía alegrando a más de la mitad del país. Aquel 25 de agosto, aurinegros y tricolores se enfrentaron por primera vez en el Estadio Artigas de Paysandú en el marco de la Copa Uruguay 96. El encuentro terminó empatado con un gol por bando (Moran a los 20’ para Nacional, y González para Peñarol a los 50’), por lo que se estableció un particular sistema de definición: el recordado Shot-gol.

La técnica, que suplía a la tradicional tanda de penales, heredaba de aquella el método de disputa: 5 jugadores por equipo. Sin embargo, presentaba una novedad, el jugador partiría desde mitad de cancha con pelota dominada y debía vencer al arquero rival para concretar un gol.

Patearon los cinco jugadores de Nacional (Badell, Parodi, Fernández, Pertussati, Moran) y cuatro de Peñarol (Rotundo, García, Baltierra y Bengoechea). El Profesor fue el único que logro transformar su chance en gol, dándole así el triunfo a Peñarol en un método de disputa inédito hasta el momento e irrepetible hasta nuestros días. Así, el escenario de Paysandú fue testigo de una novedosa victoria decana, aunque para la estadística cuente como un empate.

En la tierra de Pablo Javier

Tres días después y por el mismo torneo, Nacional tendría revancha en el Atilio Paiva, de Rivera. Pero allá en el norte también se hizo fuerte Peñarol, quien, con nuevo gol de Pablo Javier, volvió a quedarse con la victoria y la copa, esta vez en las tierras del último “diez” del fútbol uruguayo.

Convirtieron aquel día: Tais (32’), M. García (32’) y Bengoechea (75’) para Peñarol; y Parodi (48’) y Fernández (60’) para Nacional.

Papa Peñarol, otra vez le gano a Nacional

De esta manera titulo El Grafico la victoria del manya sobre el club de los cuelludos. El Quinquenio era un hecho, la paternidad abrumadora y llevar el encuentro a tierras esteñas parecía ser una buena idea para el albaje. Pero es imposible escapar de la historia, lo hubiesen perdido aunque se jugara en la luna.

Peñarol y Nacional jugaban por primera y única vez, un clásico oficial en el interior. Aquel día, Peñarol oficio de local, por lo que todas las acreditaciones llevaban la imagen del famoso “Loro Quinquenio”. La humillación era total, tal vez ahí este el motivo de todos sus traumas.

El partido termino 2-1 a favor del Decano, con un golazo de Bengoechea a los 39 del primer tiempo, un transitorio empate de Jorge Ramírez a los 64, y el tanto definitivo de André “Varilla” González, a los 74 minutos.

Vale la pena detenerse en la crónica de El Grafico.

“El tramite por momentos fue equilibrado, pero cuando algunos podían pensar en el empate, otros –la mayoría- se semejaban a espectadores de un cine continuado en el que todos conocían el final de la película. Después de celebrar el empate los hinchas tricolores comenzaron a mirar los relojes; los de Peñarol, a esperar la victoria”

El día de la mayor diferencia

El 27 de enero de 2004, Peñarol se impuso 1-0 a Nacional con un solitario gol de Carlos Bueno. Más que por el partido, o por el recuerdo fresco de la final del Uruguayo 2003 (que sepultó cualquier chance de revancha nacionalofila en cuanto al quinquenio), aquella victoria debe ser recordada como el día que Peñarol obtuvo la mayor diferencia en el historial de clásicos en el Profesionalismo, 30 partidos. Una cifra imposible de igualar para el tradicional rival, que además dejaba muy atrás la máxima de Nacional, de 12 partidos alcanzada en 1948.

Las mentiras de cada día

Se ha hecho costumbre tener que dedicar espacios a desmentir versiones erróneas del tradicional rival. Triste costumbre, pero necesaria. De un tiempo a esta parte, los hinchas del equipo de 8 de Octubre intentan instalar que obtuvieron dos triunfos clásicos en el interior del país por Copa Ferrocarriles del Estado, el 1 de mayo de 1932, y el 1 de mayo de 1933.

Lo cierto es que aquellos partidos fueron de Reserva, como certifican claramente los documentos de época.