¿Quedamos en offside?

Jorge Da Silva fue entrevistado por Julio Ríos en el programa Las Voces del Fútbol donde realizó fuertes declaraciones que pondrían en duda un arreglo que ayer parecía un hecho. El entrenador que renunció a Banfield dijo que todavía no tiene absolutamente nada arreglado y que tiene pensado tomarse su tiempo y tal vez no aceptar. Además, confesó que ya tuvo varios diálogos con el Gerente Deportivo, Osvaldo Giménez.

El Polilla fue claro al decir que si llega a Peñarol le “gustaría tener un trabajo a largo plazo. El interés y las ganas están, pero no arreglé nada”. Una de las frases fuertes fue “Creo que me voy a tomar un tiempo y no aceptar trabajar en Peñarol. Se dicen muchas cosas que no son”. El principal malestar del entrenador es con la forma en que ciertos medios se manejaron con la noticia, incluso algunos dando a entender que esto estaba cocinado hace rato.

Por otra parte, en la interna de la institución se cree que Da Silva va a venir al club, y que sus declaraciones tienen que ver más que nada con el mal manejo de la noticia por cierto sector de la prensa.

El vicepresidente de la institución, Edgar Welker, dijo a Sport 890 que hubo un mal manejo del tema y que “se dejó entrever que hubo entrevistas entre las partes y después que no las hubo, y eso hizo que un profesional como Da Silva se enoje”. Además, aclaró que la llegada de Da Silva no estaba “cocinada” anteriormente y que o existía ningún arreglo. También considera que esto puede dificultar su llegada pero el club está haciendo gestiones para que las cosas cambien. En síntesis, dijo que “el Polilla está malhumorado”.

El Gerente Deportivo dijo que hablará con el entrenador cuando llegue a Montevideo y que la puerta está abierta para seguir dialogando. Según sus palabras, de no llegar a un acuerdo, no se tiene un plan B.

Las cartas están sobre la mesa. Lo que nos preguntamos es cómo puede ser que algo que ayer era un hecho consumado, hoy despierte una incertidumbre impresionante. ¿De quién fue el error? ¿La prensa se manejó mal? ¿Los dirigentes oficializaron algo que no era tan así? ¿Un poco de las dos cosas? Más allá de culpables o no culpables, lo único que queda en evidencia es que se sigue trabajando con desprolijidad y el único que sale perjudicado es nuestro Peñarol. Parece que el circo no tiene fin.