Más puntos perdidos

Peñarol fue derrotado por Defensor en el estadio Campeón del Siglo en un partido donde los errores propios y un invento arbitral fueron tan evidentes como decisivos.

Previo al inicio del encuentro, se le rindió homenaje a Gregorio Perez, figura emblemática y pieza clave del Segundo Quinquenio. Una camiseta con el número 5, ese dorsal tan identificado con Peñarol, y una plaqueta fueron los obsequios para el ex técnico mirasol. Pero, sin dudas, la nota destacada del homenaje fue el monolito con la figura de Don Gregorio y su iconica frase «ser hincha de Peñarol es estar abrazado a la gloria para toda la vida». Lógicamente, la emoción de uno de los técnicos más queridos por la hinchada en los últimos años era fácil de notar.

El Decano salió a la cancha con Thiago Cardozo; Giovanni González, Gary Kagelmacher, Fabricio Formiliano, Valentín Rodríguez; Jesús Trindade, Walter Gargano, Jonathan Urretaviscaya, Facundo Torres, David Terans y Agustín Álvarez Martínez. Sin sorpresas en un equipo con varias ausencias.

Los primeros 25 minutos tuvieron lo mejor de Peñarol en el partido. A poco de iniciado el encuentro, un desborde de Valentín Rodríguez por la banda izquierda daba lugar a un cabezazo exigido de Agustín Álvarez. El intento del número 19 fue llovido y anunciado, sin peligro, pero era un anticipo de la jugada siguiente. Antes de los 10 minutos llegó el primer ataque destacado. Se repitió la fórmula y un gran centro de Rodríguez fue conectado por el Canario Álvarez, motivando una tremenda intervención del arquero violeta.

Casi enseguida, Defensor tuvo su primera aproximación con una pelota puesta a espaldas de la defensa aurinegra por la banda izquierda, aunque el remate se perdió afuera. Sobre los 15 minutos llegaría la más clara del partido: tiro libre al borde del área ejecutado por David Terans en un remate que pica y tapa el golero dando lugar a la reacción de Facundo Torres, quien mandó un centro rastrero que era medio gol pero Kagelmacher erró de forma insólita.

A partir de ese momento disminuyó el poderío ofensivo de Peñarol, aunque hubo lugar para tres intentos desde afuera del área en los pies de Terans, Álvarez y Urretaviscaya. Los primeros dos fueron contenidos por el arquero, el tercero se fue desvíado. Así se iba el primer tiempo, con un empate sin goles por responsabilidad de la mala definición carbonera, y una jugada más que polémica en el área visitante donde el árbitro Ferreyra pudo pitar penal en favor de Peñarol. No lo hizo.

El inicio del complemento mostró un Defensor Sporting más enchufado que Peñarol. El equipo del Parqué Rodó tuvo dos al hilo que podían terminar en la red pero fueron muy bien contenidas por Thiago Cardozo.

A los 58 minutos de partido llegaría el gol de Peñarol tras una buena jugada colectiva, un excelso pase de David Terans y una muy buena definición de Torres entrando al área por el sector izquierdo y a espaldas de la defensa visitante. Apenas unos minutos después Peñarol pudo ampliar ventajas a través de un centro de Torres que Álvarez no cabeceó bien. La falta de definición de Peñarol era tan notoria como alarmante a esta altura de la noche.

Pese a esto, Peñarol ganaba bien hasta que a Christian Ferreyra, se le ocurrió regalarle un penal a Defensor. Así lo hizo y de forma inexplicable sancionó la pena máxima por una lucha cuerpo a cuerpo en la disputa de la pelota. Pelota al medio del arco y los violetas empataban el partido.

A partir de ahí, lo de Peñarol fue muy malo. Larriera apeló a dos juveniles para intentar desequilibrar nuevamente, y mandó a Sergio Núñez y Máximo Alonso por Agustín Álvarez y Urretaviscaya, de mal partido y que su última pelota, con un tiro libre frontal al arco, la mandó a la tribuna.

A los 30 de la segunda mitad Defensor volvía a poner en peligro el arco aurinegro con un cabezazo desde vértice del área chica que se perdió afuera, y a los 33 intentaba nuevamente desde lejos tras una pérdida infantil de Walter Gargano en una de sus últimas pelotas, ya que sería sustituido por Cristian Rodríguez.

A los 40 y de contragolpe llegó el segundo gol de Defensor, que liquidó el partido y fue el golpe definitivo a un equipo que se fue desinflando con el transcurso del partido. Si los últimos minutos de la primera mitad se fueron sin generar ocasiones, los de la segunda directamente estuvieron de adorno.

Peñarol perdió en su casa un partido que no podía perder y que por momentos dominó de forma clara, pero esto es por goles y no los hicimos. La falta de definición de este plantel es un mal que cargamos hace mucho tiempo. Mucho más de lo permitido en Peñarol.