Poner cabeza y aguantar el tirón

Luego de una abultada derrota clásica, el conjunto carbonero deberá recomponerse para afrontar el Torneo Clausura en busca del objetivo final: el Campeonato Uruguayo.

Peñarol encara la definición por la Tabla Anual ubicado a menos distancia de la punta que en años anteriores, cuando terminó como campeón, pero con una realidad diferente, ya que no habrá período de pases posterior al Torneo Intermedio.

En 2017, tras un Torneo Intermedio pésimo, Peñarol rompió el mercado de pases con las contrataciones de Maximiliano Rodríguez, Walter Gargano, Fabricio Formiliano, Mathías Corujo, Lucas Viatri, Fabián Estoyanoff, Guillermo Varela y la vuelta del préstamo de Cristian Palacios. Fue sin dudas uno de los mejores períodos de pases de los últimos años, que derivó en una finalización de campeonato casi perfecta, con un equipo que se consagró Campeón Uruguayo, luego de remontar una desventaja de 10 puntos sobre el tradicional rival, en la Tabla Anual.

Durante 2018 la historia fue similar; tras un mal comienzo del año, Peñarol se encontraba 7 puntos detrás al puntero de la tabla, previó a disputarse el Torneo Clausura. Para el comienzo de dicho torneo, Diego López asumía la conducción técnica de Peñarol y a pesar del comienzo irregular, el equipo supo afianzarse ganando nuevamente la Tabla Anual, y posteriormente las finales que lo consagrarían como Bicampeón Uruguayo.

Para este 2019 la situación es distinta. La distancia con el líder de la Tabla Anual es claramente menor que en otros años, solamente 3 puntos diferencian hoy al carbonero del puntero, Cerro Largo y todavía restan 45 puntos en juego. Sin embargo, cabe recalcar que al no haber período de pases previo al inicio del último Torneo del año, la solución no llegará “desde afuera”. Peñarol deberá recomponerse internamente de este bajón anímico y futbolístico.

Dejando de lado el momento de calentura posclásico perdido, hay que reconocer que aunque sufrió bajas de gran importancia, el plantel es firme candidato a ganar el Clausura, por la jerarquía y experiencia de sus jugadores. Peñarol mantiene una base del plantel bicampeón, que deberá salir a dar la cara como en años anteriores, recordando que en los peores momentos, apareció la mejor versión del equipo.