Pocitos: el primer estadio mundialista

Un día como hoy, pero hace 90 años, nuestro field de Pocitos era testigo del primer gol en la historia de los mundiales, en el partido inaugural de los mismos. Una cancha mágica para Peñarol, para el fútbol uruguayo y para todo el mundo deportivo.

El mítico escenario mirasol tuvo una vida efímera pero de una intensidad y un valor histórico superior a la media. La “cancha mágica e inexpugnable”, como la definia el público uruguayo debido a las increíbles victorias obtenidas por Peñarol en su verde césped, fue inaugurada en 1921 y vería desfilar por su gramilla a los mejores jugadores uruguayos de la época. Pero todo esto sería historia local, si no fuese por aquel primer Mundial de 1930.

Apenas unos días antes del comienzo del torneo, el Comité Organizador decidió que los partidos inaugurales del primer Mundial de la historia se jugarían en el Estadio de Pocitos y en el viejo Parque Central, en simultáneo. Curiosamente estos campos de juego comparten una cualidad: ambos fueron inaugurados por Peñarol. Lamentablemente ninguno de estos escenarios existe hoy en día.

En el field aurinegro deberían enfrentarse México y Francia, mientras que en el campo del Parque Central se verían las caras los seleccionados de Bélgica y Estados Unidos. Así, el domingo 13 de julio de 1930 a las 14:45 horas, se daría el puntapié de una historia que hoy cumple 90 años: los Mundiales de Fútbol.

Y así, también, el campo sagrado de Los Pocitos escribía su nombre en la historia del fútbol mundial por ostentar el privilegio de ser testigo del primer gol en la historia de la Copa del Mundo.

A los 19 minutos de partido, el francés Lucien Laurent vence la valla custodiada por Oscar Bonfiglio y convierte el primer gol en la historia de los Mundiales. Finalmente el partido terminó con victoria del elenco europeo en un contundente 4-1. Marcel Langiller, André Maschinot en dos ocasiones (ambos para Francia) y Juan Carreño (México) , fueron los autores de los otros goles de la tarde.

Investigaciones recientes llevadas adelante por el Arquitecto Enrique Benech, han permitido identificar no sólo la ubicación exacta del terreno de juego, sino también la orientación del mismo y la identificación del arco donde se convirtió este histórico primer gol mundialista. Así lo testifican las obras en los espacios públicos de las calles Coronel Alegre y Charrua.

Por respeto a la historia, no sólo del fútbol uruguayo, sino del fútbol mundial, el 13 de julio es una fecha para recordar el primer gol en la historia de los Mundiales, pero también al mítico escenario carbonero, aquella fortaleza inexpugnable del Decano donde nunca perdimos un clásico. Dos virtudes de las que sólo nos podemos jactar los hinchas del Club del Pueblo. Y que el mundo, como siempre, acompaña con total confianza por el respaldo que brinda la verdad histórica que caracteriza a Peñarol.