Peñarol, Decano también en lo jurídico

Peñarol fue fundado el 28 de setiembre de 1891, bajo la denominación de Central Uruguay Railway Cricket Club. El 12 de marzo de 1914, adopta formalmente el nombre actual, por el cual ya era conocido desde sus inicios. El 13 de abril del mismo año, el Ministerio del Interior aprueba la Personería Jurídica, luego de vistos “los estatutos del CLUB ATLÉTICO PEÑAROL, antes denominado Central Uruguay Railway Cricket Club”, presentados oportunamente al Poder Ejecutivo.

Muchos años después, a finales de la década del 30, Nacional, fulminado deportivamente por Peñarol, comenzó a divulgar una versión en la que Peñarol y el CURCC eran instituciones distintas. Hasta el día de hoy, el delirio sigue en tiendas del tradicional rival pero, por supuesto, nadie los acompaña en sus teorías conspirativas. Incluso, varios historiadores hinchas albos prefieren desmarcarse de ese error histórico, por lo cual han sido desterrados de la vida institucional tricolor. Más allá de este detalle, hay varios puntos en los que se coincide.

Deportivamente, no hay mucho para decir. Los jugadores del plantel de Peñarol de 1913, siguieron formando parte en 1914 y años posteriores, sin necesidad de pedir pase. El club siguió participando del Campeonato de Primera división, sin necesidad de comenzar de cero en las categorías de ascenso. Socialmente, una gran cantidad de afiliados continuaron en el club, e incluso obtuvieron su categoría de socios vitalicios -30 años de antigüedad-, mucho antes de diciembre de 1943 -cuando según la teoría nacionalófila, se cumplirían las primeras tres décadas de existencia-.

Éticamente, lo mismo. Peñarol nunca tuvo dudas de su identidad, transición, de los pasos seguidos y de su continuidad. Nunca interiormente sintió que estaba haciendo una “jugarreta” o trampa, como esgrime Nacional. La institución siguió siendo la misma, y en todo momento lo sintió y lo hizo saber de esa manera, con la aceptación de la Liga y los demás clubes.

El principal “choque” que se encuentra con la teoría disparatada de Nacional, es en lo jurídico. Antes que nada, me gustaría decir que los clubes van más allá de esto. La letra chica de lo formal y las reglas establecidas, no forman parte de la esencia de los mismos. El Napoli fue refundado en 2004, y jurídicamente es otra institución. Me gustaría ver a alguien diciéndole a los napolitanos que Maradona nunca jugó ni ganó ningún Scudetto en el club del cual son hinchas, ya que es uno diferente. O a los parciales del Rangers escocés, que pasó por la misma situación en 2012, y es uno de los clubes que pasó la barrera de los 50 títulos de Liga -junto a Celtic, Linfield de Irlanda del Norte, y por supuesto, Peñarol-.

Acercándonos a nuestro país, tenemos algunos ejemplos claros. El Montevideo Wanderers Football Club obtuvo su Personería Jurídica en 1909, tal como se puede visualizar en el Diario Oficial del 19 de enero de aquel año. En 1923, se le concede la misma al Club Atlético Montevideo Wanderers, que competiría en la Federación. Tres años más tarde, y luego de la unificación del fútbol y de ambos clubes, se le otorga la PJ al Montevideo Wanderers Football Club, el mismo que la había obtenido en 1909. Cuando se realiza la lista de títulos, nadie separa a ambas instituciones, diferentes en lo jurídico.

Si vamos la regla formal, los títulos se dividirían así:

  • Montevideo Wanderers 2 (1906 – 1909)
  • Atlético Wanderers 1 (1923)
  • Montevideo Wanderers 1 (1931)

Lo mismo sucede con Defensor Sporting Club, tal como se puede ver en el siguiente documento del Ministerio de Educación y Cultura:

“Dicha asociación civil surge de la fusión de las instituciones CLUB ATLÉTICO DEFENSOR y SPORTING CLUB URUGUAY, ambas con personería jurídica reconocida por el Poder Ejecutivo (…), las mencionadas instituciones acordaron su fusión, procediendo a fundar y aprobar el estatuto de la nueva entidad”

¿Alguna vez vieron que el tradicional rival, o la prensa presionada por ellos, separen los títulos logrados por Defensor en 1976 y 1987, de los conquistados en 1991 y 2008? No sucede. La famosa “búsqueda de la verdad” es solo con la intención de restarle a Peñarol años de vida, títulos y clásicos ganados, en un intento desesperado por acercarse de alguna manera a la gloria alcanzada por el club más grande del país. Por supuesto, que de nuestra parte tomamos como punto de partida de Wanderers el año 1902 y contamos sus 4 títulos de Liga; y lo mismo con Defensor desde 1913.

Pero vamos a lo más gracioso y llamativo. Napoli y Rangers fueron refundados, Wanderers y Defensor fundaron nuevas entidades. ¿Peñarol? No hay absolutamente ningún argumento válido para establecer que es una asociación civil diferente al Central Uruguay Railway Cricket Club. Ninguno. Incluso, el Club Nacional de Football tiene varios muertos en su placard que intenta esconder de cualquier forma:

  • Como ya todos sabemos, no existe ningún documento del nacimiento de Nacional. No tienen acta de fundación.
  • Los menores de edad (en 1899, menores de 21 años) no pueden fundar asociaciones civiles. Sin embargo, la gran mayoría de los fundadores de Nacional (por no decir todos), no alcanzaban la mayoría de edad. Un club fuera de regla desde su nacimiento.
  • Supuestamente, el CNdeF se fundó el 14/05/1899, tras la fusión de los integrantes del Uruguay Athletic, Montevideo y Universitario. Sin embargo, este último disputó partidos luego de esta fecha, integrando socios fundadores de Nacional. Raro.
  • En 1900, un año después de la creación de Nacional, se fusionan con Defensa y suman como socios fundadores a los integrantes del mismo, en una desprolijidad jurídica absoluta.
  • En 1910 se fusionan con Oriental, y recordemos las palabras de Juan José Melos, historiador tricolor: “cuando dos equipos se fusionan, surge una nueva institución”.

Terminando con esta larga introducción, voy a repasar argumento por argumento, para demostrar que Peñarol es el decano desde lo jurídico, además de serlo en lo deportivo, social y ético.

La supuesta nulidad de la asamblea del 13 de diciembre de 1913

Primero, partamos de la base de que la nulidad debe determinarla un Juez, tal como se establece en el Artículo 1561 del Código Civil. Segundo, que una de las teorías al respecto, es que pasados los 30 años la misma es subsanada. El 13 de diciembre de 1943 podría haber vencido el plazo de Nacional para presentar cualquier tipo de queja desde lo jurídico. Ésto, como sabemos, no sucedió. Incluso teniendo la posibilidad de hacerlo, ya que las primeras teorías nacionalófilas aparecen a fines de la década del 30. Y en caso de que la nulidad absoluta no prescribiera, tampoco Nacional ha iniciado acciones al respecto en estos tiempos, demostrando que no está interesado en hacerlo.

Además, en el caso de que se hubiera decretado la nulidad de aquella asamblea, nunca jamás podría resultar en la creación de un club nuevo solo porque al tradicional rival se le ocurra.

Todo esto sin mencionar de que se busca analizar con ojo crítico, una formalidad de los clubes de principios del Siglo XX, cuando todo recién comenzaba y era más rudimentario.

Pero vamos a los detalles de aquella noche:

1. La reunión se realizó en los salones de la Liga Uruguaya. Bajo el título “EN LA LIGA. La sesión de anoche”, el diario El Siglo, en su edición del 10-12-1913 comentaba acerca de una disputa reglamentaria entre el Peñarol y Bristol, que estaban jugando el Campeonato Uruguayo. Unos puntos más abajo, menciona que “el Club Peñarol solicita los salones de la Liga para realizar una asamblea de ese Club, concedido”. La misma institución que estaba disputando el torneo local, solicitó los salones de la Liga para una asamblea a realizarse el 13-12. ¿Cómo puede ser, si recién se fundaría ese día?

2. El tradicional rival menciona que no es una asamblea válida, porque no se llegó al mínimo de quorum mencionado en el estatuto. El mismo establecía un mínimo del 25% de los socios activos presentes. Según Mantrana Garín -en una publicación realizada más de 20 años después-, al momento de la asamblea, Peñarol contaba con 30 asociados de esta categoría, por lo que si fueron 8 a la misma, sería una asamblea válida.

Acá nos encontramos con varias disyuntivas:

  • No hay pruebas de que los socios activos fueran realmente 30.
  • El estatuto no es claro en cuanto que los socios activos fueran efectivamente los socios empleados. Tiene varias lagunas, que con asesoramiento podrían haber permitido votar a los no empleados, sin incurrir en ninguna falta.
  • Los estatutos mencionaban que “la interpretación de estos Estatutos será dejado al criterio de la Comisión”, sin dar mayores detalles. Y la mismísima Comisión cedió la potestad a los socios no empleados de encargarse del club.

Hay argumentos contundentes para afirmar, que al menos los siguientes socios concurrentes a la asamblea eran activos:

  • L. Crossley (integró una Comisión Directiva anterior)
  • J. L. Maz (votó en la asamblea del 02-10-1913)
  • A. Betucci (            ”           )
  • G. Núñez (            ”           )
  • T. Lewis (            ”           )
  • G. Thompson (            ”           ). Figura erróneamente como Thomson el 02-06-1913 y como G. Hompoon el 13-12-1913.
  • E. Catrufo (nombrado socio vitalicio en 1942, para lo cual precisaba 30 años de socio activo)
  • J. Carluccio (nombrado socio vitalicio en 1942, para lo cual precisaba 30 años de socio activo)

Por lo tanto, “la Asamblea celebrada por los socios del C. U. R. C. C. el día 13 de Diciembre de 1913”, tal como reza textualmente el acta, llegó al quorum necesario, tomando en cuenta los datos de Mantrana Garín, además de que el mismo club que jugaba el torneo, había solicitado el lugar de reunión. Además, los argumentos presentados por el tradicional rival, dejan en el terreno de la imaginación a la mitad de los socios presentes aquella noche. Suficiente para dar por finalizado el tema.

Pero podemos seguir dando detalles:

1. En la asamblea en cuestión, se menciona una lista detallada con la presencia de 29 socios y 2 no socios (además de L. Borretti que presidió la Asamblea, y Félix Polleri, que firmó el acta como vicepresidente electo, y no figuran en la lista inicial). ¿De qué club eran socios, si estaban fundando una nueva institución en ese momento? ¿Cómo se dividen entre socios y no socios en una asamblea fundacional?

2. Se realizaron distintas votaciones para elegir cargos, y fue elegido unánimemente como presidente Jorge Clulow, con 30 votos (29 socios detallados + L. Borretti). ¿Cómo se explica que en una asamblea fundacional, haya gente a la que no se le permita votar, por no ser socia?

3. “El Sr. Massone (…) hace votos para que la Comisión recientemente electa guíe al club por la senda de triunfos y que seguirá la misma norma de conducta como lo han hecho las comisiones anteriores del C. U. R. C. C”, puede leerse en el acta. No hay que agregar más nada al fragmento.

4. Como punto final, podemos notar que en ningún momento de la asamblea se mencionó un nombre para el supuesto nuevo club. Eso se trataría más adelante.

Como podrán ver:

  • la Asamblea del 13-12-1913 jamás fue invalidada jurídicamente por un Juez
  • en caso de que se considere que el límite para reclamarlo son los 30 años, los mismos ya pasaron
  • no hay pruebas ni siquiera mínimas para afirmar su nulidad
  • en caso de que hubiera pruebas y que la nulidad fuera dictada por un juez, no resultaría en la creación de un club nuevo.

El otorgamiento y ratificación de la personería jurídica

“VISTOS: los estatutos del CLUB ATLÉTICO PEÑAROL, antes denominado Central Uruguay Railway Cricket Club” es el reconocimiento oficial y legal de la continuidad histórica. Esto sucedió el 13 de abril de 1914, luego de que el 12 de marzo del mismo año se formalizara la nueva – y actual – denominación del club. La personería jurídica fue ratificada en muchísimas ocasiones: el 9 de enero de 1918, 6 de mayo de 1921, 28 de enero de 1926, 15 de febrero de 1928, 22 de setiembre de 1933, 30 de enero de 1940, 4 de setiembre de 1958, 23 de diciembre de 1958 y 20 de agosto de 1970.

El comentario de Clavijo en 1958

Uno de los principales pataleos de Nacional, en cuanto a lo jurídico de la situación, es el comentario realizado por el asesor letrado Ricardo Clavijo, en la reforma de diciembre de 1958 ante el Ministerio de Educación y Cultura.

Primero que nada, resulta raro que no mencionen algo importantísimo: el estatuto había pasado por manos de Clavijo unos meses antes, y no había realizado comentario alguno acerca de la fecha de fundación. Así como lo leen. La institución envió una notificación mencionando que “la Asamblea del Club Atlético Peñarol modificó el Artículo 12 de los Estatutos Sociales, fijando otro sistema de modificación, que se transcribe en el Certificado extendido por el señor Escribano Arturo Iglesias D’Angelo (…)” y con la firma del presidente Cdor. Gastón Guelfi.

Y de esta manera se aprobó la reforma el 4 de setiembre de 1958 y se continuó en el goce de la personería jurídica:

Luego, en noviembre de 1958, en vista de otras reformas que nada tenían que ver con el artículo 1° del Estatuto, aparece la siguiente consideración de Clavijo:

“La referencia del art. 1° a la fecha de fundación de la entidad, puede aceptarse sin perjuicio de las resultancias definitivas que arrojen las actuaciones al respecto, y como es notorio, se han promovido. Por consiguiente la aprobación del texto presentado no implicará reconocimiento oficial alguno respecto de la antigüedad y orígenes del Club Atlético Peñarol”.

Un texto confuso por donde se lo mire, y que no explica en ninguna parte a qué se refiere con las actuaciones al respecto que se habían promovido. Y así fue respondido por el presidente Gastón Guelfi: “No nos oponemos a que la referencia a la fecha de fundación se acepte con la salvedad de no implicar reconocimiento oficial alguno respecto a la antigüedad y orígenes del Club Atlético Peñarol. No obstante, a simple título informativo, cabe destacar que el actual Estatuto, debidamente aprobado, contiene ya -también en su art. 1°.- igual referencia sin ninguna expresa salvedad”.

Por supuesto, tanto el artículo como el estatuto fueron aprobados sin ninguna modificación ni salvedad expresa, que referencien que la fecha de fundación marcada no implica reconocimiento oficial, dejando de lado “la muestra de indisimulado partidarismo” del Dr. Clavijo, como bien lo menciona Luciano Álvarez en su libro “Peñarol: la transición de 1913 y la cuestión del decanato”. Es evidente que entre una reforma y la otra, el Dr. Clavijo recibió una llamada desde 8 de octubre, que por supuesto no pasó a mayores, más que para subir imagenes divagando en Twitter, 50 años después.

Extraído del libro “1891: La Fundación. Porqué Peñarol es el decano” de Daniel Quintana.

Lo que sí es gracioso es la contradicción constante de los parciales tricolores. Ya que, por un lado, te dicen que el Ministerio de Educación y Cultura es el que reconoce las fechas de fundación de las asociaciones civiles, y por el otro, se apoyan en la chicana del Dr. Clavijo, para esgrimir que eso no le corresponde el MEC. Si el otorgamiento de la PJ y las diversas ratificaciones, no son válidas para establecer que Peñarol es de 1891 tal cual lo marca su estatuto aprobado, tampoco existe ningún documento que avale que Nacional es de 1899.

La nueva ratificación en 1970

En 1970, Peñarol realizó una nueva reforma de estatutos, y en la misma no se detalló ningún comentario respecto a la fecha de fundación, que como a lo largo de los años, siguió mencionando el 28 de setiembre de 1891, sin ninguna salvedad.

Esto es solo una muestra menor del tema, y para más detalles se puede consultar los libros “Peñarol: la transición de 1913 y la cuestión del decanato” de Luciano Álvarez, y “1891 :La Fundación. Porqué Peñarol es el decano [social, ética y jurídicamente]” de Daniel Quintana.

A pocos días de los 129 años, es una buena forma de reivindicar ante el tradicional rival y ante la prensa partidaria del mismo, que cualquier tipo de sombra que quieran poner sobre este tema, es una opereta injustificada. No hay tal debate, y no hay tal discusión. Peñarol fue fundado el 28 de setiembre de 1891, y es el club más antiguo, popular y ganador de la República Oriental del Uruguay. Pueden decirlo sin ningún tipo de problemas.

Reivindiquemos lo que es nuestro. ¿Peñarol? Decano.