Ignacio Lores: “En Peñarol sentís cosas que no te las da el exterior”

Ignacio Lores fue entrevistado en el programa Último al arco, donde habló de su paso por el club con mucha autocrítica y agradecimiento. 

¿Cuándo te enteraste de la noticia de que el club no buscaba la renovación?

Ayer de noche hablé con José Brancato y me comunicó que no iba a ser muy tenido en cuenta. Me quedaban 6 meses más de contrato y lo ideal era no ser un estorbo para el club. Estoy grande, sé cómo funcionan las cosas y lo mejor era dar un paso al costado. Soy un agradecido y afortunado, me llevo un recuerdo muy lindo.

Es una decisión de directiva y también del cuerpo técnico, ¿hacés el mismo razonamiento?

Sí, personalmente no conozco a Diego. Me comentaron que había jugadores en mi puesto y que tendría que esperar. Por coherencia, lo mejor es que separemos los caminos.

¿Vos creés que estuviste a la altura de Peñarol?

Sí, este año para mí fue muy positivo. Si no fuera por las lesiones, creo que me había ganado un lugar. Tuve buenos partidos y goles importantes. Me quedo con eso, capaz que me hubiera gustado jugar un poco más. Se dieron distintos momentos como las lesiones o la explosión de Brian en mi lugar. Yo me llevo un recuerdo lindo del club y con lo que hice.

¿Cuál de todos los goles decisivos que hiciste elegís?

Me llevo la sensación de haber jugado en Peñarol. Por ser hincha, tuve sensaciones que nunca tuve en el exterior como ponerme nervioso, querer demostrar o gritar goles de esa manera. El último gol que hice me saqué la remera y ni me acordaba que tenía amarilla. Era la sensación que tenía con mi familia día a día. En los momentos lindos está bueno pero cuando no me tocaba entrar de la mejor manera, no salía de mi casa, me bajoneaba. Pero me llevo el haber podido jugar y ver mi camiseta en el vestuario.

Los nervios de adrenalina, ¿no?

Sí, cada vez que me ponía la camiseta quería eludir, hacer goles, todo. Soy hincha del club y lo sentía así.

A mucha gente le parece injusto porque no te permitieron demostrar, sobre todo por los goles decisivos. ¿Cuál te marcó más?

Quizá el de Defensor que nos da la Anual, ese momento lo tengo como si fuera ayer. Con la dirigencia no tengo palabras. Fueron los mismos dirigentes los que me dieron la posibilidad de venir. Tengo muy buena relación con algunos como Evaristo. Soy muy agradecido al club. Ligué mucho con los goles pero también, no ligué nada con las lesiones. Cuando me gano la titularidad, me lesiono contra Defensor y me pierdo 10 fechas. Esas cosas me jugaron en contra pero yo estoy feliz por mi paso en el club.

¿Fue más fácil o más complicado jugar en Peñarol?

Me llevó un período de adaptación. Más que nada para nosotros que somos uruguayos. Viene un argentino o español y no sabe lo que sentimos nosotros de chicos. Si te adaptás bien es hermoso. Los nervios y la adrenalina por más que pasen dos o tres años no se van.

¿Cumpliste un sueño?

Sí, el mío y el de mi familia. Eso no tiene comparación. El día que me llamó Peñarol, puse todo lo mejor de mí para venir. No hay plata comparable a esas situaciones. Se lo aconsejo a otros jugadores que están en el exterior y sean hinchas, si tienen la oportunidad de venir, sin importar la plata, que vengan; vale la pena.

Está bueno ese mensaje, vos le decís a los jugadores que prioricen el gusto por encima del dinero.

Sí, sé que no es fácil, pero hay jugadores que ya tienen hecha su carrera, no tienen tanta necesidad de priorizar la plata entonces se pueden dar ese gusto. Acá hay sensaciones que no te las da el exterior, más si desde chico como yo, sos hincha. Es muy lindo.

¿Esperabas la llamada de Peñarol?

Esperaba la comunicación del club para saber mi situación, sabía que iba a llegar gente nueva y en mi puesto. Entonces la esperaba aunque me sorprendió, pero es normal.

¿Vos pensás que no estuvieron a la altura en lo físico?

Sí, yo creo que el año se divide en dos partes muy diferentes. El Apertura, Peñarol lo gana en mucha diferencia y en la fase de grupo de Libertadores, estábamos muy bien. Se notaba que el equipo estaba bien, era muy competitivo. Brian y el Toro estaban a un muy buen nivel. Eso hace que el equipo ande mejor, porque si vos sabés que Brian vuela, vos sabés, como suplente que tenés que volar también. El nivel siempre se mantenía. Se fueron muchos jugadores en el mercado y eso afectó mucho al club, no solo a nivel físico sino que también mental.

¿Cómo afectó al plantel todo lo que llegaba de afuera a Los Aromos?

Sinceramente, no entraban muchas ideas de afuera. El Memo siempre dio la cara y metió los huevos necesarios. Te lo digo yo que ni siquiera jugué todo lo que quería. Si lo tengo que elogiar lo elogio sin problemas. Se fueron muchos jugadores y él dio la cara.

¿En algún momento pensaste que ibas a tener más minutos porque el DT te había pedido?

Sí, pero eso es lo que implica trabajar en un cuadro grande. En mi puesto, a veces éramos cinco o seis. Si estás bien y te lesionás, a los dos meses tenés a tres adelante tuyo de nuevo. Es lo que implica.

Tenés 28 años, estás en tu plenitud, ¿qué sabés de tu futuro?

Esto fue muy reciente y no lo tenía muy previsto. Fue tan intenso mi paso por Peñarol que fue un año y medio nomás y yo pensaba que estaba hace más. Todavía no he pensando nada, tendré que hablar con Bentancur, mi representante para primero antes que nada, firmar la rescisión.

¿Estás dispuesto a jugar en un equipo acá?

Sinceramente no lo pensé. Ahora lo que quiero es sentirme bien físicamente para poder jugar con continuidad. Estar en Peñarol es sacar mucha cuenta de si iba a estar o no jugando, que no es muy sano. Yo escuchaba a Rodri Rojo que a veces se quedaba afuera del plantel y lo entiendo. Lo que quiero priorizar es que mi carrera siga en ascenso.

¿Hace cuánto perdiste a tu papá? ¿Sentís que le cumpliste?

Dos años y medio. Sí, espero que me haya visto algún ratito (risas).  Él era bastante crítico y sé que él me hizo hincha de Peñarol, hubiese sido muy feliz de verme con la camiseta.

Había una carga emocional muy fuerte en todo esto.

Sí. Se veía en la forma en que gritaba los goles. Yo intenté dar todo, no tenía problema en jugar por derecha o por izquierda, de 8, de enganche, en el medio, donde sea. Me adapté porque mi sueño era jugar acá. Hoy me toca esto y me voy feliz.

¿Hay alguna autocrítica en lo personal sobre el tema físico o crees que fue mala fortuna?

Yo me cuido bastante con las comidas, descansar y no salir pero a veces se complica. Peñarol es Peñarol pero a veces llueve y no tenemos cancha para entrenar o teníamos que ir al gimnasio. Muchas veces íbamos en veremos. Pero también tuve mala suerte, me desgarré e intenté jugar un poco más y me llevó más tiempo.

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