El partido del año

Este domingo a las 16 horas, Peñarol y Nacional jugarán el clásico por el Torneo Clausura en el Estadio Centenario. A diferencia de los típicos encuentros entre manyas y tricolores, este partido tiene algunas características que lo hacen especial del resto.

Las tablas

Si hablamos de lo netamente deportivo, ganar el clásico pondría al aurinegro muy cerca de su objetivo: el tricampeonato. Actualmente el tradicional rival se encuentra puntero en ambas tablas, en la del Clausura lidera con 27 puntos (uno más que el carbonero) y en la Anual con 68, dos unidades por encima del equipo de Diego López.

Quedarse con los 3 puntos, significaría quedarse con el mandato de la acumulada y ser primero en la del actual torneo, lo que a falta de 3 fechas (luego del clásico), sería tener grandes chances de cerrar el Uruguayo sin jugar finales.

El golpe anímico

No hace falta explicarlo mucho, quedarse con el clásico es un antes y un después en cualquier competencia. El ganador entrena de otra manera, juega con otra confianza, mientras que al perdedor le sucede todo lo contrario.

Lo sufrimos en el Intermedio anterior y lo venimos disfrutando hace años, el equipo viene en alza y salir victorioso de este encuentro sería el envión anímico que el equipo necesita para llevarse todo.

La paternidad

Lo que tenemos de sobra, pero que siempre nos gusta reafirmar. La paternidad clásica que ostenta Peñarol es poca veces vista a nivel mundial. Liderando en la gran mayoría de las estadísticas y siendo pionero en ganar estos encuentros en donde sea.

Nos encantan estos partidos, y es tan satisfactorio llegar con esa sensación de que es probable que lo ganemos. Al igual que en los años ’90, este plantel nos tiene acostumbrados a festejar más que sufrir, y en el rival también impacta. Alcanza con recordar la última final de Supercopa, donde hubo un equipo dispuesto a jugar y otro a esperar que corriera el tiempo.

No tuvimos el final que esperábamos en el Intermedio, fue una tarde para el olvido. También cabe destacar que el nivel futbolístico ya venía en caída desde el principio del torneo. Ahora el aurinegro se está levantando, consiguiendo los resultados que necesita e indirectamente empezó a influir en la vereda de enfrente. El último caso fue ese comunicado pidiéndole “garantías” a la AUF. No fue la primera vez…

La única hinchada que gana partidos

Por último y no menos importante, ganar el partido en las tribunas. Como bien sabemos, se podría llamarle cátedra a lo que venimos haciendo en los escalones de cemento, clásico tras clásico. Recordando las últimas finales oficiales, fue histórica la diferencia de público en las gradas, duplicando en concurrencia al tradicional rival.

Y aunque algunos quieran hacer creer que la hinchada no interfiere en los encuentros, sucede todo lo contrario y nuestros rivales lo tienen bien claro. Cobrar $600 y $900 una popular no tiene como principal fin “recaudar”, son el segundo club más popular del país y tienen cómo generar ingresos. Es claro que las últimas finales los marcó y elevando las tarifas buscan disminuir la concurrencia del club del pueblo, también lo hacen con la discriminación de edad en los niños (nuestros hinchas menores de 5 años entran gratis, los de ellos 12 años).

Las entradas se están vendiendo a gran ritmo a pesar de los costos. Un episodio más a la rica historia de la hinchada más grande del país.