El comienzo de la Era Morena

El 2 de Diciembre no es un día mas en la historia de Peñarol. Un día como hoy, de 1973, llegaba el primer gol clasico del Nando Morena, el primero de tantos que nos hicieron mantenernos invictos frente al tradicional rival. Porque cuando mojaba Dios, Peñarol no conocia la derrota.

Y no fue un gol más: fue a Manga, el idolo tricolor. Pero sobretodo, marcó un quiebre; se terminó una etapa y empezó otra. Lejana en el tiempo pero presente y vigente en traumas y cicatrices.

Pasada la Década de Oro de los ’60, el fútbol uruguayo parecía inclinarse hacia la vereda de enfrente. El tetracampeonato de Nacional abría las puertas a un segundo Quinquenio albo, que nunca llegaría. Por eso, un día antes de su adiós, el Presidente Güelfi abrocha la llegada del futuro ídolo, Fernando Morena. Y con este pase, sepultó para siempre al tradicional rival y le regaló a los hinchas de Peñarol a su nuevo héroe.

Como bien dice Pablo Muro en su biografía deportiva de Fernando Morena, titulada “El Nando”, Güelfi “habia dedicado su vida a Peñarol, y su ultima obra había sido la contratación de quien sería el más grande goleador de toda la historia del futbol uruguayo. Se tiene que haber ido en paz”.

Así, en enero del ’73, el histórico goleador llegaba al aurinegro, consciente del lugar donde estaba: “Peñarol tiene un público que levanta al jugador y al equipo. Y hay que responderle. Creo que meter un gol con la camiseta de Peñarol debe ser resonante. Espero sentir eso pronto” (El Pais, 25/1/1973).

El debut

Su primer partido en el Centenario fue ante Boca Juniors, por la Copa del Atlántico, el 7 de Febrero. Con el partido 2-1 en favor de los argentinos, Morena ingresó para el segundo tiempo y antes de los 5 minutos… gol. Finalmente, el Decano triunfó 3-2 y se alzó con el título.

1973: Su primer gol clásico

La historia nos sitúa en el 2 de Diciembre de 1973. A falta de 3 fechas para terminar el campeonato, Peñarol (29) aventajaba a Nacional (24) por 5 puntos, por lo que un empate clásico significaba título, vuelta en la cara y sepultaba las chances de Quinquenio tricolor. Y así fue.

A los 3 minutos del segundo tiempo, llegaría el ansiado gol de Morena. El de la historia. Finalmente el partido terminó empatado 1-1, y la copa fue a las vitrinas de Peñarol. La racha se había terminado y el fútbol local volvía a la normalidad: Peñarol primero, Nacional segundo. Como diría “El Gráfico” en 1999: “Una dictadura de dos, dónde por cuestiones de paternidad generalmente festeja uno solo”.

El Nando dedicaría el título a la familia de Gaston Güelfi y a Juan Faccio, figuras claves en su arribo a Peñarol. De acuerdo a sus propias palabras: “¿Los goles? No me interesarían si fuéramos segundos. Me importan porque contribuyeron para ser campeones”. Tiempo después, el ídolo reconocería este gol como el más importante de su carrera.

El campeón ganaría 14 partidos, empataría 7 y perdería solamente uno. El Potrillo ya hacía de las suyas, logrando 23 goles, seguido por delanteros de Defensor y Liverpool con 12 cada uno.

Finalizaba así una etapa oscura y comenzaba una sumamente gloriosa.

1974: Bicampeonato y conquista de Europa

El 31 de enero, Morena vuelve a convertirle un gol a Nacional, en un nuevo empate por Copa del Atlántico. Seis dias después y por Copa Libertadores, el Decano quiebra la racha y gana el clásico 1-0. Como diría El Diario: “el clásico parece señalar el fin de un ciclo y el comienzo de otro”. Vaya si sería cierto…

El de 1974 sería un año plagado de triunfos. En gira por Europa, el aurinegro obtiene varios títulos. Por semifinales de la Copa Teresa Herrera derrota 1-0 al Barcelona de Cruyff, y en la final vence 3-2 al Borussia Moenchengladbach en un increíble partido que perdía 0-2 frente al subcampeón alemán, plagado de recientes campeones del Mundo con Alemania, obteniendo el título. En el resto de la estadía por el Viejo Continente se consiguieron torneos de la talla de la Copa TAP, la Copa Mohamed V en Marruecos y el Trofeo Feria y Fiesta en España.

El 8 de Diciembre el fixture indicaba clásico por la Segunda Rueda del Campeonato Uruguayo. El de la primera rueda fue aurinegro (2-0), con otro gol de Morena. En el de la segunda ronda (a falta de dos fechas para terminar el torneo) Peñarol podía consagrarse campeón uruguayo, nuevamente frente a Nacional. Y otra vez, así fue… Paseo, 3-0. De nuevo, Morena. De nuevo, bicampeonato. De nuevo, ante Nacional. El goleador de toda la historia culminaría el torneo con 27 anotaciones y lograría el mejor promedio en la historia del Campeonato Uruguayo, con 1,23 goles por partido.

1975: El tricampeonato

La temporada de 1975 empieza con un singular torneo: la Liguilla Pre-Libertadores. Y si será cruel el destino, que Peñarol gana sus primeros tres partidos y llega al clásico con chances de salir campeón.

Y una vez más, como la anterior, o la anterior a esa, Peñarol vuelve a ganar un titulo oficial frente a Nacional. Y una vez más, Morena. Peñarol humilló a su rival 4-1 y se alzó con la primera edición de la Liguilla. El trauma era inevitable, y El Dia, contundente: “La fiesta fue completa para el triunfador que se despachó con otra vuelta olímpica mientras el tajante y estruendoroso ¡Hijos nuestros! resonaba en el espacioso ámbito”. Por si fuera poco, en la última fecha, Nacional perdería con Wanderers en la ultima pelota y quedaría eliminado de la Copa Libertadores. A Wanderers lo dirigía un joven Óscar Washington Tabárez, quien años después sabría amargar al albaje dirigiendo al aurinegro.

El 20 de abril de 1975, se jugaría el clásico numero 100 por Campeonato Uruguayo Profesional. Empatados a un gol y con 10 jugadores contra 11 de Nacional, el partido se iba en un empate cantado. Pero a tres minutos del final llegó la pirueta histórica. ¡Media chilena del Nando y golazo! En la hora y con uno menos, a lo Peñarol.

El clásico de la segunda rueda sería decisivo. Peñarol caía 1-0 y de golpe, penal a Morena. Pateó el Nando y el partido terminó empatado 1-1.  Nacional, fiel a su proceder cada vez que se la ve fea, empezó a llorar y protestar el penal sancionado. Fernando, intachable como siempre, fue claro: “¿Desde cuando un foul dentro del área no es penal?”.

Nuevamente el carbonero se quedó con el Uruguayo, esta vez de forma invicta al igual que la Liguilla. Pero además, el Nando alcanzaría 34 goles en un Campeonato, superando el récord vigente hacía 42 años de Pedro Young. Le duraría poco, porque él mismo se encargaría de elevarlo a 36.

Finalizado el Uruguayo, el Decano vuelve a Europa a defender los honores del año anterior, y no falla. Derrota 3-2 al Atlético de Madrid tras ir en desventaja y en la finalísima ante el Cruzeiro empata 3-3 en un increíble partido, tras ir tres veces abajo en el marcador, y conquista el bicampeonato de la Copa Teresa Herrera por penales. Posteriormente, se derrota 2-1 al Betis y 3-2 al Malaga para ganar el Trofeo Costa del Sol.

1976: Sin títulos pero con alegrías

Los títulos serian esquivos este año, pero la hinchada más grande del país seguiría festejando una paternidad contundente en materia clásica. Durante 1976 las tradicionales camisetas de nuestro país se enfrentaron 8 veces, con 5 triunfos de Peñarol, dos empates y tan solo una derrota.

El primero de todos fue por la Liguilla y el resultado fue tan aplastante como sorprendente. Con un triplete del Pibe de Oro, Julio Cesar Jiménez, Peñarol arruinó a Nacional con un categórico 5-1.

En marzo llegarían los clásicos por Libertadores. El primero fue un empate 1-1, por lo que el de la segunda vuelta se presentaba decisivo. Con un hombre menos desde los 30′ y yendo al vestuario 0-1, el aurinegro daba vuelta el clásico en 9 minutos (goles a los 71 y los 80) y acentuaba aún mas la paternidad de aquellos años. Finalmente, Peñarol clasificaría como primero en su grupo, y el CNdeF quedaría eliminado en Fase de Grupos.

Por Uruguayo se empató el de la Primera Rueda y se llegó al de la segunda en un ambiente sumamente tenso, donde Schiaffino (DT mirasol) denunciaba una clara campaña del periodismo en contra del club decano. Años después, Víctor Hugo Morales en su libro El Intruso, reconocería que “era una época donde yo había hecho publico mi repudio a Cataldi y toda la directiva de Peñarol, protestaba contra el fútbol ordinario de Peñarol”. El verdadero Contra Todos, y Peñarol se la bancó sin llorar. Finalmente, con Máspoli como técnico y un gol del Nando, se vuelve a ganar el clásico 1-0 y vuelve a escucharse el hiriente grito de guerra: ¡HIJOS NUESTROS!

Luego siguió un empate 2-2, y llegaría la primer derrota del año en el séptimo encuentro. Pero la revancha llegó rápido con la Liguilla 1976, jugada en Diciembre. Con un hombre de menos desde el minuto 32 y un doblete de Morena, todo volvía a la normalidad con un contundente 2-0 clásico.

Como diría El Diario: “A lo Peñarol. Los dientes apretados, el gesto serio, la pierna fuerte. La vida jugada a cada pelota. Peñarol… La falta de convicción, la blandura anímica de alguno de sus hombres. La sensación de impotencia. Nacional… con las viejas frustraciones de Nacional a cuestas”. La paternidad era inapelable. Para cerrar el año, Peñarol clasificó a la Copa y Nacional la escuchó por la radio.

1978: El cuarteto

Foto: Ovación

En 1977 no se lograron títulos pero se mantuvo el invicto clásico con 4 empates y se evitó una posible vuelta en la cara. Pero el ’78 fue un nuevo año de gloria. Peñarol sería campeón uruguayo invicto, de la Liguilla y de la Liga Mayor.

En enero y por Liguilla llegó el primer clásico. Triunfo 1-0. Peñarol volvería a quedarse con el titulo y Nacional sin copa. Los goles clásicos del Nando seguían llegando y con ellos, el invicto clásico aurinegro crecía. El 16 de Julio fue la tarde del récord: ante Huracán Buceo, el Potrillo rompería 7 veces la red y hacía caer el récord de Falero de 6 goles en un partido.

Con 17 victorias y 5 empates, Peñarol se corona campeón uruguayo invicto, con 70 goles a favor (más de 3 por partido). Además, Morena supera su propia marca y lleva el registro de goles en una temporada a 36.

Pese a caer derrotado en el primer clásico de la Liga Mayor, se empata el segundo y se obtiene el título. En diciembre llegó la Liguilla 1978, la quinta de la historia y como en todas las anteriores, la alegría fue del pueblo. Peñarol despachó el clásico con un claro 3-0, con un doblete del goleador de toda la historia.

Peñarol se quedó con los cuatro torneos oficiales jugados en el año.

1979: Fin de la primera etapa de Morena

El último golpe de la década, antes del descanso de principios de los ’80.

El año clásico empieza con un categórico 4-0 a favor de Peñarol, por Copa Montevideo. Por Libertadores, se empatan los dos (el segundo 1-1 en la hora con un jugador menos) y una vez más, Peñarol clasifica y Nacional se vuelve a casa. Por Uruguayo, se pierde el primero pero se gana el segundo y se vuelve a obtener el título coronando el bicampeonato 78-79.

Así finaliza el primer período de Fernando Morena en Peñarol, el hombre que cambió la historia. O mejor dicho, la acomodó. Los ’60 habían sido escalofriantes y cuando parecía que Nacional podría sacarse un poco tantos metros de espina de adentro, llegó el Nando, el padre clásico.

Desde el quiebre en el clásico del 2/12/73, se jugaron 36 partidos frente a Nacional: se ganaron 14, hubo 16 empates y se registran solo 6 derrotas. Se ganaron 5 Uruguayos de 7 jugados, contra 1 del tradicional rival y se registran varias vueltas en la cara de los bolsos (2 Uruguayos y hasta una Liguilla).

Además, se ganaron todos los clásicos por Liguilla y se registran varias goleadas en el período: 5-1, 4-1, 4-0 y dos 3-0.

En el plano internacional se comparte grupo de Libertadores tres veces con el CNdeF, clasificando como primero en las tres oportunidades y dejando afuera a los de 8 de Octubre (1974, 1976 y 1979).

Por todas estas cosas, el 2/12/1973 es una fecha que quedará por siempre en la historia de Peñarol. El comienzo de la Era Morena.

@PenarolPapa

Fotos: Gentileza Darwin Morossini y William Medina.