De hijo del Contador, a presidente autoproclamado

Juan Pedro Damiani será, una vez más, candidato a la presidencia de Peñarol. En su flamante discurso habla de unidad, triunfos en la cancha e incorporaciones de peso. Alguien externo podría llegar a pensar que nunca tuvo la posibilidad de manejar el club, o que al menos cumplió con dichos términos. Como todos sabemos, no es el caso.

Se suele acotar su estadía en la institución a los años 2008-2017. Otro error. El hijo del Contador tuvo sus primeras incursiones a fines de la década de los ‘80, y sería un partícipe constante en la vida diaria aurinegra. Con el paso del tiempo, iría tomando cada vez mayor importancia. La idea de esta columna es narrar esa etapa anterior, desconocida para algunos. Pero, nunca está demás puntualizar algunos detalles de los tres mandatos de Juan Pedro Damiani, para introducir a la nota.

En materia de clásicos, de 26 presidentes que tuvo Peñarol, 14 fueron ganadores, 11 perdedores y uno con saldo neutro. Damiani (h) es el de peor saldo, con -9, producto de 7 victorias y 16 derrotas. Presenta estadísticas negativas frente a los tres mandatarios tricolores a los que se enfrentó (Ricardo Alarcón, Eduardo Ache, José Luis Rodríguez).

En cuanto a Campeonatos Uruguayos, suele mencionar que sus números están por encima del promedio histórico. En sus 9 años de mandato, se disputaron 10 títulos de liga. Nacional ganó la mitad de ellos y el aurinegro 4 -Danubio el restante-. No se refleja en el palmarés general, que presenta a Peñarol con 52 conquistas y a los tricolores con 47. Otro error más.

Las estadísticas a nivel internacional son escandalosas. Sí, es cierto que durante su presidencia se llegó a la final de la Copa Libertadores, pero quedarse en eso es absurdo. En el período 2009-2017, se disputaron 9 ediciones del máximo certamen continental. Sin contar la disputada en 2011, Peñarol quedó afuera en fase de grupos en 5 de ellas (2012, 2013, 2014, 2016, 2017), no clasificó a 2 (2010, 2015) y fue eliminado en instancias previas en la restante (2009).

En cuanto a las incorporaciones de nivel, es cierto que realizó un muy buen período de pases previo a dejar la presidencia. También es verdad que fue un manotazo de ahogado, endeudando al club en bastante más de lo que estaba capacitado, para no redondear un mandato histórico, con 0 clásicos ganados y un solo Campeonato Uruguayo obtenido sobre 4 disputados.

Las buenas incorporaciones se encargan de repetirlas día por medio, por lo que acá irán detalladas las otras:

Ignacio Ithurralde, Willinton Techera, Hamilton Pereira, Ernesto Hernández, Pablo Castro, Silvio Bosco Frontán, Jonathan López, Cristian Mejía, Yonny Peralta, Edison Torres, Pablo Cepellini, Rodrigo Pastorini, Federico Rodríguez, Federico Laens, Mauro Guevgeozian, Adrián Gunino, Walter López, Nicolás Amodio, Sebastián Rosano, Bruno Montelongo, Miller Castillo, Joao Neto, Maximiliano Pérez, Santiago Silva, Danilo Lerda, Juan Álvez, Aureliano Torres, Ignacio Nicolini, Sebastián Vázquez, Nicolás Ramírez, Baltasar Silva, Mauro Fernández, Joe Emerson Bizera, Jonathan Sandoval, Gabriel Leyes, Pablo Lima, Javier Toledo, Andrés Rodales, Gianni Rodríguez, Mauricio Affonso, Nicolás Freitas, Miguel Murillo, Alex Silva, Maximiliano Perg, Martín Boselli, Ángel Rodríguez, Gabriel Ávalos, Matheus Bressan, Luis Urruti, Ronaldo Conceicao.

En lo referente al manejo de la economía en los gobiernos damianistas, se puede leer la columna titulada “La Herencia Maldita”, publicada en diciembre de 2019. 

Con esta devastadora y triste introducción, prosigo a repasar el camino de Juan Pedro Damiani en Peñarol, previo a su llegada a la presidencia.

Su participación en la Asociación Uruguaya de Fútbol

Tras algún cargo anterior, comenzaría a participar en el Consejo Directivo de Peñarol en la década de 1990. En un rol secundario, ingresaría por el bando ganador, comandado por su padre, en los comicios de 1993, 1995 y 1997. En este último período, renunciaría a poco de entrar, para transformarse en el vicepresidente de la AUF, puesto que ocuparía hasta 2005. Esos años resultaron ser los de menor peso político de Peñarol en la Asociación.

Estas dos editoriales resumen la situación a la perfección:

“Nacional hace unos cuantos años que le está ganando por goleada a Peñarol dentro de la AUF. Después que los «manyas» perdieron el aporte de los Goldie, Scaglia, Piedra Cueva (h.), entre otros, en la Asociación han perdido reiteradamente en el plano político. Fíjese qué paradoja: el vicepresidente de la AUF es Juan Pedro Damiani y Peñarol no ha sacado provecho de esa posición política de privilegio. Entre Navascués y Balbi, los «bolsos» se han cansado de meterle goles de media cancha a los «manyas» que no han tenido la grandeza de reconocer la superioridad del tradicional rival (…)La superioridad política de Nacional en la Asociación es un hecho que surge de la realidad. No se necesita ser un politólogo del fútbol para observar la diferencia que hay entre una delegación y la otra” (La República, octubre 2002).

“Peñarol ha sido más realista que el rey en la Asociación desde que Juan Pedro Damiani ocupa la vicepresidencia. El club no ha generado ningún enfrentamiento contra el Ejecutivo porque cada vez que el contador Damiani apuntó las baterías, Figueredo recurrió a Juan Pedro para desactivarlas. Peñarol está atado de pata y mano en la Asociación, le ha regalado la cancha a Nacional que se ha movido con mucha más eficacia y solvencia. Cuando Nacional va y golpea la puerta, Figueredo recula porque sabe que la mano viene en serio, en cambio cuando golpea la puerta Peñarol, driblea, salta, se escabulle porque sabe que Juan Pedro Damiani le tira el flotador para no ahogarse (…) El vocero de Peñarol igual se jugó unos boletos: «Si Juan Pedro no ayuda desde adentro, vamos a seguir regalándole la cancha a Nacional «.” (La República, diciembre 2002).

Este período estuvo marcado por cuatro grandes episodios escandalosos:

  • Gustavo Méndez y las finales de 2000

En junio de aquel año, la madre del árbitro había sido agredida a metros de su hogar, por sujetos que se auto-identificaron como hinchas aurinegros. Nacional obtuvo el Apertura y Peñarol el Clausura, por lo que debían enfrentarse en finales. La primera, con pésimo arbitraje, fue ganada por los tricolores.

Para la segunda, se designó a Gustavo Méndez, que le cobró 42 faltas a Peñarol y 18 a Nacional, en un hecho escandaloso. Los albos fueron campeones, y el castigo para Méndez fue no arbitrar a Peñarol por dos o tres meses. Volvería en la fecha 13 del Clasificatorio 2001, en el encuentro frente a Racing.

A fin de año, explotó la bomba, con una denuncia de Olivier Viera: “Según consta en el acta, Méndez le habría confesado a Viera que a pesar de sentirse un «inmoral», en la segunda final del Campeonato Uruguayo entre Nacional y Peñarol por dos veces habló con su colega: «él me manifestó en ambas oportunidades que había impedido la posibilidad de que Peñarol ganase el encuentro puesto que no le iba a perdonar nunca a Peñarol lo que le hizo a la madre, y que sabía que era un inmoral pero no se arrepentía de lo que había hecho»” (La República, diciembre 2001).

Peñarol solicitó la anulación del Campeonato Uruguayo 2000. Por supuesto, no pasó nada. En abril de 2002, Gustavo Méndez ya estaba dirigiendo nuevamente a los aurinegros.

  • La mágica desaparición de los puntos frente a Juventud de Las Piedras

Por la primera fecha del Clausura 2001, Juventud de Las Piedras derrotó a Peñarol 1 a 0 en el Estadio Centenario, con gol de Pedro Renato.

El aurinegro formó con Adrian Berbia; Cafú, De Los Santos (60’ Lima), Bizera, Rodríguez; Rotundo (60’ Pilipauskas), Césaro, Bengoechea, Cedrés; Pintos (60’ García) y Adao.

Por el lado de la visita, Francisco Salomón alineó a Bava; Péndola, Carballo, Rosano, Tolosa; Macchi (90’ Moreno), Almada, Fernandez, Piñeyro (85’ Pereyra); Reyes y Renato (70’ Ferraro).

Luego del cotejo se descubrió que Marcelo Moreno, jugador pedrense que había ingresado en los descuentos del partido, no tenía contrato registrado en AUF.

La lógica y el reglamento marcaban que Juventud debía perder los puntos. Y así fue. El problema apareció cuando se fueron pasando la pelota entre los distintos tribunales, para finalmente decidir que el reglamento “sólo establece la pérdida de puntos para el club infractor. Nada dice de que los mismos deban imputarse al adversario de turno”. Y de esta forma, las 3 unidades se esfumaron. Épico e histórico.

Por este hecho, Peñarol solicitaría la renuncia de Hugo Jaurena, presidente de la Mesa Ejecutiva de la AUF. La República, en su edición del 25 de octubre de 2001, comentaba que “Juan Pedro Damiani reconoció ante Jaurena que estaba recibiendo presiones de su padre, contador José Pedro Damiani, y de Peñarol, porque «estoy quedando como un bolu… en la Asociación»”

Y sí.

  • La habilitación de Sebastián Abreu en 2003

A fines de marzo de 2003, se confirmaba el retorno de Sebastián Abreu a Nacional. Por cuestiones reglamentarias que no vienen al caso, no estaba habilitado para disputar el Campeonato Uruguayo. Todo bajo la atenta mirada del vicepresidente de la AUF.

  • “Juan Pedro Damiani podría renunciar si habilitan a Abreu” (23/04/2003)
  • “Juan Damiani renunció a la vicepresidencia de la AUF” (17/05/2003)
  • “Juan Pedro Damiani volverá a la AUF” (23/06/2003)

Tres artículos del diario La República. En el medio, Abreu jugó y salió campeón del Apertura 2003. Tragicómico.

  • Otra vez Gustavo Méndez, y el histórico Nacional – Rocha

Todos lo recordarán. Defensor y Nacional llegaban a la última fecha, igualados en la punta del torneo. Los violetas se jugaban su chance frente a Cerrito en el Centenario, mientras los tricolores debían recibir a Rocha en el Parque Central.

Defensor logró una trabajosa victoria 1 a 0 y se quedó esperando el final del otro encuentro. El score estaba 2 a 2 y parecía que estaba cerrado. Hasta que apareció nuevamente Gustavo Méndez, como en el 2000.

Primero, adicionó 5 minutos cuando no ameritaba. Luego, dio saque de arco para Nacional, cuando hasta Oscar Javier Morales había depositado la pelota en el corner, para que Rocha ejecutara rápido. En el último suspiro le regaló un tiro libre increíble a los albos al borde del área, y como frutilla de la torta cobró el penal más escandaloso que se recuerde en el fútbol uruguayo. Gol de Abreu, y Nacional obtenía el pase para disputar una final frente a Defensor, y así dirimir el título de campeón.

Fue tal el escándalo, que los violetas no se presentaron al partido definitivo. ¿Peñarol? No atinó a nada. Era tal el abandono institucional de los dirigentes, que la dejó pasar. Juan Pedro Damiani seguía siendo una figura decorativa en la Asociación.

El retorno a Peñarol: vicepresidente electo en 2005

El 2005 se recuerda, más que nada, por el conflicto con el empresario Francisco ‘Paco’ Casal y los jugadores Carlos Bueno, Cristian Rodríguez y Joe Emerson Bizera. Finalmente, como todos sabemos, Peñarol se quedó sin el dinero y sin los futbolistas, decretando el peor momento histórico de la institución. En referencia a esto, con el lema “Por un Peñarol independiente”, José Pedro Damiani se postulaba una vez más a la presidencia aurinegra, pero esta vez con un aliciente: lo acompañaría su hijo Juan Pedro en la fórmula.

En tiempos que se habla de que el club está más dividido que nunca, y que existen luchas políticas que antes no sucedían, es bueno recordar las palabras del por entonces candidato a vicepresidente, en abril de aquel año: «en el Consejo Directivo de Peñarol hay personas que antes «eran gatitos» y ahora sacan la cabeza… hablo concretamente de Badano y Atijas. El señor Atijas estuvo en varios clubes y nunca pasó nada con él; además tiene mucha plata y no pone nada en Peñarol y el único que siempre encuentra las soluciones es mi padre. No voy a aceptar que le falten el respeto a mi padre; Badano y Atijas fueron irrespetuosos y por lo tanto tendrán que arreglar la situación conmigo como hombres si siguen en la misma prédica» (La República, abril 2005).

El arquitecto Vito Atijas también fue atacado por el presidente, José Pedro Damiani: «A usted lo conocen porque se le cayó un edificio». Y en esos términos se manejó toda la campaña electoral. En la presentación, Juan Pedro le apuntaba a Paco Casal y a las listas opositoras, alzando una vez más la bandera de la independencia y marcando el enfrentamiento con el dueño de la empresa Tenfield: “Mantenemos la credibilidad de habernos parado ante los poderosos que se creen los dueños del fútbol. Dicen que la gente vota a la dinastía Damiani, lo que es una agresión a los que votaron, a quienes defienden a Peñarol contra el monopolio y contra el desastre, porque quieren tener aislado y cercado al fútbol uruguayo. (Los opositores) no tienen nada que proponer y denigran a la gente y quieren ocultar la verdad porque no tiene otra cosa para hacer. Son mandados de parte del monopolio y del proyecto político. Hablan de renovación y son gente que ya estuvo en Peñarol y no aportaron absolutamente nada. Le vamos a dar prudencia, audacia, sabiduría y mucha fuerza a Peñarol. Voy a priorizar esta batalla y Peñarol va a seguir andando por el buen sendero, vamos a seguir siendo independientes”Lógicamente, el discurso no duraría prácticamente nada, algo que será profundizado más adelante en la nota.

La oposición no se quedaría callada y respondería en el mismo tono fuerte, de la mano del Esc. Ricardo Scaglia, candidato de la lista 11: “Los peñarolenses deben saber como funciona la línea de crédito. Es un muro de contención para el desarrollo de Peñarol. La línea de crédito es a Peñarol lo que el FMI es a los países de América. Limita la independencia de Peñarol, que está hipotecado. La financiera de Damiani percibe U$S100.000 por concepto de intereses. La razón por la que me fui de Peñarol fue porque no quise firmar la línea de crédito con la Sociedad Anónima panameña. Preferí ser leal antes que traidor. Peñarol tiene que ser independiente de Casal pero también de Damiani. Respeto mucho al presidente pero no podemos permitir intereses familiares. A la actual conducción le conviene que se haya achicado el padrón social así se puede manejarlo. Actualmente no se le brinda nada al socio”. Enrique Badano, integrante de la agrupación, agregaría: “El dinero de los ingresos de Pierre no fue destinado a bajar el saldo de la línea de crédito porque sino bajarían los intereses de la línea de crédito. Por eso fue que el dinero fue destinado a pagar otras deudas” (La República, 19/10/2005).

Mientras todo eso pasaba, Peñarol caía 7 a 2 frente a Danubio, en una de las peores derrotas de la historia.

Finalmente, la dupla Damiani – Damiani triunfaría en los comicios, con el cántico “se va a acabar la dictadura de Casal” retumbando en el Palacio Peñarol. La cantidad de habilitados para votar fue de 6.080, de los cuales sufragaron solo 3.457, alrededor de un 57 %. La lista 10 de Damiani obtuvo 1.693 votos, la Lista 11 de Scaglia 1.042 y la Lista 12 de Marturet 601 votos. También presentó lista Juan Lema Benso que solo alcanzó sumar 67 votos y no pudo ingresar al CD.

El Consejo Directivo quedó integrado de la siguiente manera: 1) Cr. José Pedro Damiani. 2) Juan Pedro Damiani. 3) José Carlos Domínguez. 4) Cr. Juan Fernández Methol. 5) Víctor Cabrera. 6) Dr. Rafael Giménez Barbot. 7) Ricardo Scaglia. 8) Arq. Vito Atijas. 9) Cr. Gervasio Gedanke. 10) Ruben Marturet. 11) Esc. Edgar Welker.

La peor campaña de la historia

Foto: El Observador

Con Luis Garisto como flamante director técnico, comenzaba el nuevo mandato de José Pedro Damiani al frente de la institución, ahora secundado por su hijo Juan Pedro. Las cosas no comenzarían bien, ya que el representante Humberto Schiavone anunciaba que se llevaría a Miguel Lavié, Juan José Blanco, Gerardo Larrosa y el arquero Pablo Blanco (¡!), porque nadie se había comunicado con él para arreglar sus situaciones contractuales. “Se pudrió todo”, titulaba El Espectador. Tildar de mediocre la situación en la que estaba sumida Peñarol, sería un elogio.

Los dirigentes se movieron y consiguieron un Grupo Inversor, que aportó entre U$S 650.000 y U$S 750.000 para acercar incorporaciones. Así llegaron Darío Flores, Nicolás Vigneri, Omar Pouso y Zinho. Un año y medio más tarde, el delantero brasileño sería dejado libre, luego de ser cedido a préstamo. “La institución de Galicia y Magallanes podría llegar a pagar U$S 350.000 por haber dejado en libertad de acción al brasileño Zinho, tal cual se estipuló en el contrato. Si bien en filas mirasoles aseguran que el tema será solucionado sin abonar dinero alguno, en caso de que se ejecute la cláusula, la institución no tendrá más remedio que abonar dicho dinero al grupo inversor que aportó el capital para la llegada del paquete que, entre otros, incluía a Darío Flores, Omar Pouso, Nicolás Vigneri y el brasileño” (La República, junio 2007). ¡Una macana!

El tema se pondría interesante casi un año después, cuando en abril de 2008, en el Diario La República se publicaban supuestas declaraciones del ex presidente de divisiones inferiores, Dr. Carlos Freira: “El doctor Freira se refirió a los dirigentes que pusieron dinero para contratar en el 2006 a varios jugadores para reforzar el plantel. Hicieron una vaca, pusieron dinero y juntaron US$ 750.000 para financiar una línea de crédito que posibilitó la contratación de Darío Flores, el brasileño Zinho, Omar Pouso y Nicolás Vignieri. Como no querían aparecer ellos personalmente, documentaron todo a través de una empresa panameña que figura como acreedora en el club. Los cuatro futbolistas que contrató el grupo inversor ya no están hoy en filas de Peñarol pero, sin embargo, los inversionistas (Juan Pedro Damiani, el doctor Jorge Campomar, el arquitecto Vito Atijas, una empresario que vinculó el escribano Ricardo Scaglia y el escribano Edgard Welker), según la denuncia del doctor Carlos Freira, están cobrando intereses al 13 % anual más los impuestos, por el capital que colocaron en el club”.

Por supuesto, nunca nos enteramos -ni nos enteraremos-, si finalmente se concretó esa jugada maestra, puertas adentro de la institución. Un hecho delictivo, en caso de confirmarse. Quienes invertían en jugadores, fijaban un monto en caso de rescisión, y ejecutaban la cláusula, eran las mismas personas: ¡los dirigentes de Peñarol! Por si faltaba algo, Omar Pouso fue vendido a Inglaterra en setiembre de 2006, con el campeonato comenzado. Al club (¡ja!), le ingresaron 450.000 dólares por la transferencia. Transparencia al máximo.

Volviendo al primer semestre de 2006, en un hecho para nada sorprendente, tomando en cuenta cómo se manejaba el club, Peñarol finalizó último con 7 puntos, producto de 5 victorias, 3 empates y 8 derrotas -restándole las 12 unidades perdidas por el lamentable asesinato de Héctor Da Cunha-.

La campaña de aquel nefasto Clausura 2006:

  • Fecha 1: Peñarol 4 – 1 Tacuarembó
  • Fecha 2: Peñarol 2 – 4 River Plate
  • Fecha 3: Peñarol 1 -2 Miramar Misiones
  • Fecha 4: Peñarol 1 – 0 Cerro
  • Fecha 5: Peñarol 2 – 3 Central Español
  • Fecha 6: Libre
  • Fecha 7: Peñarol 1 – 1 Defensor Sporting
  • Fecha 8: Peñarol 0 – 1 Deportivo Colonia
  • Fecha 9: Peñarol 1 – 3 Liverpool
  • Fecha 10: Peñarol 1 – 1 Rentistas
  • Fecha 11: Peñarol 0 – 1 Rampla Juniors
  • Fecha 12: Peñarol 1 – 0 Danubio
  • Fecha 13: Peñarol 1 – 0 Bella Vista
  • Fecha 14: Peñarol 2 – 2 Nacional
  • Fecha 15: Peñarol 1 – 1 Cerrito
  • Fecha 16: Peñarol 1 – 5 Wanderers
  • Fecha 17: Peñarol 1 – 0 Rocha

Peñarol también finalizaría último en la Tabla Anual, y no hay ni que aclararlo, volvería a quedarse sin jugar la Copa Libertadores de América.  Así se iba el primer semestre de Damiani como vicepresidente del club.

Renuncia y “alejamiento” por un año

Claro que los problemas no eran únicamente dentro del terreno de juego. En julio de 2006,  en una reunión entre Paco Casal y Juan José Ramos (neutral de AUF, identificado con Peñarol), el primero de ellos –además de amenazarlo de muerte-, “le habría dicho también que ya tenía todo arreglado, incluso con los árbitros, para que Peñarol no gane más campeonatos, hasta que los Damiani abandonen la dirección del club”. Y si esto sucedía, “él estaba dispuesto a poner ocho millones de dólares para sanear al club y reforzar el plantel”.

Casi en paralelo a esa noticia, se informaba que los dos Damiani renunciarían a sus cargos de presidente y vicepresidente de Peñarol, y se anunciaban elecciones anticipadas. José Carlos Domínguez explicaba que “aparentemente son responsables directos de que hoy Peñarol no tenga ni apoyo ni respaldo en ningún ámbito, fundamentalmente en el económico y financiero. Por lo tanto, no quieren tener a la institución de rehén” (El Espectador, 24/07/2006).

Finalmente, el Contador no renunciaría. Jamás firmó su carta de renuncia, como sí lo hicieron su hijo  y los dirigentes Edgar Welker y Ruben Marturet. En su lugar ingresaron Juan Carlos Casarotti, Carlos Ricagni y Álvaro Amoretti.

Mediante este comunicado, se despedía Juan Pedro Damiani de su cargo de vicepresidente:

¿Coordinador Institucional o presidente de facto?

Foto: El Observador

A pesar de que ya no integraba el Consejo Directivo de Peñarol, por haber renunciado a su cargo de vicepresidente en julio de 2006, Juan Pedro Damiani seguía siendo, en los hechos, la mano derecha de su padre. Por esta razón, por ejemplo, fue designado por el Contador para negociar la renovación de Gregorio Pérez, en diciembre de ese año. En abril de 2007, tras el triunfo aurinegro en el clásico, era el más buscado por los medios de prensa, ya que “si bien no ocupa ningún lugar determinado en Peñarol luego de su renuncia a la vicepresidencia, sigue teniendo mucha injerencia en las decisiones de su institución” (La República, 30/04/2007).

Tras la derrota ante Danubio por la final del Clausura, y por su deteriorado estado de salud, el Contador anunciaba que se tomaría un mes de licencia como presidente aurinegro. Ya no volvería. Unos meses antes había recompuesto su relación con Francisco Casal, lo que había significado el arribo de José María Franco.

A comienzos de junio, se registrarían dos votaciones históricas en el seno del Consejo Directivo. Una, la aprobación del fideicomiso presentado por la empresa Ficus Capital, que aportaría “3.000.000 de dólares en un año y medio de plazo, con un interés del 6 % anual y porcentajes de siete jugadores a elección, entre los que estarían Arévalo Ríos, Juan Castillo y el Piojo Pérez, según pudo averiguar 13 a 0” (El Espectador, 04/06/2007).

Más allá de lo triste de la situación, que no desentonaba para nada en la vida diaria de Peñarol, lo histórico fue la forma de resolverse. Concurrieron 10 consejeros a la reunión, y la votación terminó 6 a 5. ¿Cómo pudo pasar esto? “Ante la mirada atónita de los consejeros opositores, se llamó telefónicamente al Dr. Rafael Giménez Barbot para que emitiera su voto. Como no podía ser de otra manera teniendo en cuenta su condición de oficialista, Barbot votó a favor del fideicomiso y el mismo triunfó por 6 a 5” (La República, 05/06/2007).

A la par, se informaba que “Juan Pedro Damiani asumirá el cargo de Coordinador institucional, cargo que en su momento desempeñó Enrique Badano, y que le permite volver formalmente a los cuadros dirigenciales tras su renuncia a la vicepresidencia” (El Espectador, 11/06/2007), lo cual significaría la segunda votación histórica que había mencionado previamente. Por supuesto, con los votos del oficialismo. Pocos días después, sería confirmado en dicho cargo y enseguida se reuniría con Francisco Casal, para delinear juntos el Peñarol 2007-2008. Gervasio Gedanke, en nombre de la oposición, manifestaba: No es que estemos en contra del cargo o de la persona, sino de la forma en que se resolvió. No sabemos cuál va a ser su rol. Si el mismo es discutir o intercambiar ideas estaremos de acuerdo. Si el tema es para decidir las cosas no lo aprobaremos. Los estatutos están para respetarse. En Peñarol hay una mayoría que ya viene con la decisión tomada”.

Álvaro Amoretti, por entonces dirigente de la oposición, renunciaba a su cargo alegando que “la gravísima crisis institucional, deportiva y económico-financiera por la que atraviesa la institución ha determinado que socios y simpatizantes del club me hayan hecho llegar en los últimos días su clara e inequívoca demanda de procesar cambios tan profundos como impostergables en la conducción. Las diferencias irreconciliables que mantengo con la forma personalista en que el club ha sido y es manejado, y con quienes, levantando la bandera de la independencia, han sumido a la gloriosa institución en la peor dependencia económico-financiera de su historia y comprometido su viabilidad futura”. 

Gregorio Pérez, ídolo de la institución, era el técnico aurinegro en ese momento. Luego de haber sido confirmado en el cargo por el Consejo Directivo en pleno, fue despedido por teléfono. “Estamos con serios problemas económicos, teníamos que bajarle el sueldo, teníamos que decirle que no le podíamos traer jugadores, sabemos que él no aceptaría esas condiciones, por eso preferimos cesarlo”, declaró Juan Pedro Damiani al respecto.

Pocas semanas después, llegarían al club todos estos futbolistas: Guillermo Reyes, Marcelo Méndez, Matías Manrique, Federico Pérez, Sebastián Galán, Carlos Díaz, Mario Álvarez, Bruno Barreto, Juan Silva Cerón, Audu Mohammed, Arnulfo Valentierra, Leonardo Fabio Moreno, Paulo Pezzolano, Antonio Pacheco, Fernando Correa y Ramiro Bruschi.

La situación era clarísima. Paco quería ubicar a su propio entrenador, Gustavo Matosas, al frente del equipo mirasol. Y por supuesto, le concedieron su deseo. El “Peñarol independiente” se desarmaba en un abrir y cerrar de ojos.

El 25 de agosto de 2007, fallecería José Pedro Damiani, quien estaba padeciendo varios problemas de salud y ya no formaba parte activa de la dirigencia, desde su pedido de licencia. El cargo de Coordinador Institucional, que hasta ahora funcionaba supuestamente de “nexo”, tomaba otra connotación.

¿Qué dice al respecto el Reglamento del Club Atlético Peñarol?

Art. 84º – En caso de renuncia o ausencia definitiva del Presidente, será designado para sustituirlo por el resto del período, el Vicepresidente, integrándose el Consejo con el suplente correspondiente de aquél, designándose de inmediato y por simple mayoría, el Vicepresidente. De producirse la acefalía de la Presidencia y Vicepresidencia por cualquiera de los motivos anunciados, se integrará el Consejo con los suplentes correspondientes; luego se procederá por mayoría simple de votos a designar el Presidente y Vicepresidente, los que actuarán por el resto del período.

El fallecimiento del Presidente entra en la categoría de ausencia definitiva. Sumado a la renuncia del vicepresidente el año anterior, el sucesor debía ser uno de los 11 directivos, sometido a votación interna. Tomando en cuenta que el año anterior parecía ser el elegido tras la casi renuncia de José Pedro, el lugar podía corresponderle a Bartolomé Grillo, el suplente del Contador.

Y así lo hizo notar a comienzos de setiembre, de acuerdo a los rumores publicados en la columna de Ricardo Gabito, bajo el nombre de “El Libro del Picaflor”, en su edición del 21/09/2007: “José Carlos Domínguez tiró la idea –previa cocina con la mayoría– para no designar a un sustituto del contador Damiani en homenaje al presidente hasta el fin del mandato. Una solución que se aparta del Estatuto porque no está contemplada la ausencia de presidente en Peñarol por tanto tiempo. Juan Pedro Damiani agradeció muy compungido a todos los consejeros las palabras hacia su padre y la resolución de no designar un sucesor, cuando entró en escena el vicepresidente Grillo. El doctor Grillo dijo que sentía mucho cariño y respeto por el contador pero, en lo personal, consideraba que él también tenía credenciales y pergaminos para ocupar el sillón de Damiani si los compañeros lo apoyaban. Juan Pedro Damiani pegó un golpe en la mesa y empezó a insultar y descalificar a Grillo. Le dijo que era un atrevido si pretendía comparar la trayectoria de su padre en el deporte con la suya”.

Lo que sí queda de manifiesto luego de leer el Reglamento General, es que el hijo del Contador no calificaba para ocupar la presidencia. Tampoco expresa en ninguna parte que el cargo inventado de Coordinador Institucional pudiera tomarse tantas potestades. Las decisiones ya pasaban todas por él, y así seguiría.

La Asamblea Representativa también se mostró totalmente en contra de esta situación: “Fue inocultable durante el transcurso de la Asamblea que la mayoría de los legisladores del club, están muy disconformes con la actual conducción de Peñarol. Las críticas tuvieron como blanco especial a Damiani (h), al manejo arbitrario que está haciendo en la institución sin legitimidad jurídica debido a que la función de Coordinador Institucional no está prevista en el actual Estatuto” (La República, 18/09/2007).

Obviamente, no se llamó a elecciones. El Contador, ya fallecido, continuó siendo el presidente aurinegro, en un hecho insólito. Su hijo Juan Pedro, bajo el nombre de Coordinador Institucional, tomó el sillón, funcionando como el presidente de facto de Peñarol.

Claro que, todavía faltaba un año y medio más de fracasos. Peñarol se las ingeniaría para terminar undécimo en el Apertura 2007, perder las finales del Campeonato Uruguayo 2008 con Defensor -con un super equipo armado por Casal-, clasificar únicamente al repechaje de la Libertadores -en el que quedaría eliminado frente a Independiente de Medellín, con un global de 4 a 0-, y quedar rápidamente fuera de la lucha por el Apertura 2008.

La realidad marca que Juan Pedro Damiani, en Peñarol siempre fue perdedor, avasallado en todos los ámbitos por el tradicional rival, y protagonista de grandes escándalos. Su nombre está emparentado a los momentos más humillantes, turbios y angustiantes de la gloriosa historia aurinegra. Desde que tiene un cargo significante en la vida diaria de la institución, los triunfos y las alegrías se han ido en picada. Hoy, quieren inculcarte una imagen de ganador, unificador y personaje de peso.

Y no puedo evitar recordar un sketch de un programa emitido en la señal TyC Sports: ¡qué moral, amigo!