Crónicas de viaje: Un paraíso arqueológico (II)

cronica-de-viaje-mexico-dia-3 (9)Día 3: Todavía sin terminar de adaptarnos al cambio de hora, el domingo también comenzó temprano para algunos de nosotros (más de lo que hubiéramos querido). Antes de las ocho de la mañana ya estábamos en pie, y decidimos ir a la misa matutina de la Catedral, que iba a ser «dictada» por el Cardenal. Al llegar a la zona nos encontramos con el espectáculo de todos los días en la Plaza Constitución: cerca de trescientos integrantes de la Policía Militar que llegan en camiones del ejército para la ceremonia de izar la bandera: incluye una banda militar bastante numerosa y cerca de 150 miembros que cierran la fila con ametralladoras y cara de pocos amigos.

cronica-de-viaje-mexico-dia-3 (10)Luego de la ceremonia fuimos a desayunar al local de comida rápida que tantas alegrías nos viene dando (por 25 pesos mexicanos se desayuna una medialuna de jamón y queso y un jugo de naranja). Posteriormente volvimos al hotel a despertar al resto de los muchachos.

La idea que teníamos para este día era tomar el TuriBus (Bus turístico del DF) pero finalmente decidimos seguir recorriendo por nuestros propios medios. Taxi mediante, llegamos al Museo Frida Kahlo sobre las diez de la mañana, y ya había una fila importante en la puerta. El museo se encuentra en la Casa Azul, lugar donde Frida vivió durante muchos años con su esposo, el famoso artista Diego Rivera. Es impactante conocer la vida de Frida Kahlo, y cómo se fue sobreponiendo a las adversidades (a los seis años atravesó una grave enfermedad, y cuando aún era joven, sufrió un terrible accidente que le dejó varias secuelas que con los años y algunas operaciones llevaron a la amputación de su pierna derecha).

cronica-de-viaje-mexico-dia-3 (8)En esta casa fue donde recibieron a León Trotsky y a su pareja durante su exilio en México. La recorrida por el museo no es larga y por esto antes del mediodía ya estábamos yendo hacia el Estadio Azteca. Desde lejos impresiona la magnitud de este coloso (es el tercer estadio más grande del mundo, con capacidad para 106.000 espectadores). Entramos a la tienda del América, que es el club que utiliza este estadio (es propiedad de Televisa) pero no pudimos ingresar a las tribunas porque había una actividad de fútbol infantil. Un poco resignados volvimos a la zona de la Catedral a comer unas milanesas pero nos fuimos muy decepcionados. Previo paseo por la Zona Arqueológica del Templo Mayor, centro religioso de los aztecas en Tenochtitlan, volvimos al hotel a descansar y escribir algunas líneas para la página.

A la noche salimos a recorrer algunas tiendas por el Centro, y nos sorprendió lo barata que está la ropa. Cenamos en un buen restaurante, que aunque era más caro que los demás, se podía comer bien. Aprovechamos para comer un poco más sano de lo habitual (ensaladas, pollos a la parrilla, etc.) y luego de varias cervezas volvimos al hotel a aprontar las valijas ya que en un rato (lunes a las 12 hora local) salimos hacia Torreón, donde ya se encuentran los jugadores de Peñarol esperando el partido.

Ahora ya estamos a pleno con la Copa Libertadores y este trascendental partido que vamos a disputar mañana ante el muy buen equipo mexicano de Santos Laguna. Esta fue la última crónica desde el DF, ya que la próxima va a ser desde Torreón con todo lo relativo al reconocimiento del terreno de juego.