Crónica de viaje: Atrás de la Cordillera (III)

Los carabineros

Al fin llegó el día del partido. La ansiedad es descomunal y todos queremos que llegue la hora del partido. Por suerte pudimos descansar un poco mejor que la noche anterior aunque precisábamos varias horas más de sueño para recuperar toda la energía. Quisimos ir a la segura y almorzar en un Mc Donald’s para no complicarnos mucho con este tema.

Como muchas veces pasa en estos viajes de grupo, le hacemos caso a uno, caminamos 15 o 20 cuadras para llegar al Mc Donald’s y después nos venimos a enterar que había uno al lado nuestro. Pero bueno, seguimos aprovechando para recorrer. Dos comentarios nada que ver, al dulce de leche se le dice manjar, y tienen sundae de naranja.

El punto de encuentro para partir rumbo al estadio era la parrillada La Uruguaya, un clásico ya. Ahí nos juntamos con los ómnibus que habían venido desde Uruguay, que llegaron en la madrugada, y los uruguayos que viven en Chile. Se hizo la previa en la vereda y en un determinado momento cayeron los carabineros a requisar todo el alcohol. Como comentamos en la crónica anterior, son muy exigentes con este tema. Los Carabineros no sabían ni a que tribuna íbamos y nos mandaron a la que sería la Olímpica para después llevarnos correctamente a la tribuna que correspondía (vendría a ser la América), nos dijeron que esperaban poca gente, se pensaron que íbamos a ir poquitos porque tenían el recuerdo de las 50 gallinas que fueron el año pasado a Chile pero le dejamos bien en claro que Peñarol es Pueblo y lleva mucha gente siempre a todos lados sin importar ningún pronostico, ni ninguna posición en la tabla.

Cuando llegamos a la puerta nos dijeron que no se podían entrar los trapos, banderas y bombos.  Todo lo que le da color a la tribuna estaba prohibido. Vaya uno a saber qué tanto puede lastimar a una persona un pedazo de tela. Aparentemente, los hinchas de la U están sancionados y se les prohíbe a ellos también, pero los perjudicados fuimos nosotros. Lo único que pudimos ingresar fueron los globos amarillos y negros. De todas formas, algunos sí pudieron entrar el trapo a escondidas.

Los carabineros están encima tuyo todo el tiempo. Se meten en la tribuna y están atentos a cualquier cosa para reaccionar y actuar. El partido se desarrolló con normalidad en la tribuna. La hinchada alentando sin parar y haciéndose sentir. Los chilenos miraban y no entendían cómo este grupo reducido en comparación con el resto del estadio podía hacer tanta fuerza. El momento de máxima tensión lógicamente fue al final, cuando cayó el gol y nos empezaron a tirar cosas. La policía se puso espesa y comenzaron los forcejeos. Pero el incidente en la tribuna fue cuando los jugadores se acercaron a tirar las camisetas. Había una línea de carabineros en la primera fila de asientos, entonces los hinchas tenían que estar encima de ellos para agarrar las camisetas. Lógicamente empiezan los forcejeos por las camisetas, y ahí y sin anestesia, los carabineros empezaron a repartir palo.

Volvimos del estadio lógicamente re calientes por haber quedado afuera de la Copa. Los buses que nos facilitó la Peña de Chile nos dejaron en la puerta de nuestro hostel, pero obviamente no todos los hinchas dormían en el mismo. La idea era ir a un punto en común y luego irse repartiendo en los taxis para los distintos lugares. Nuestro hostel daba a una calle que parecía ser importante, la Vicuña Mackenna que la misma era ida y vuelta y tenía 6 carriles.

Apenas unos minutos de llegados, pasó un ómnibus doble (como los viejos troles) repleto de hinchas chilenos y se dieron los típicos cruces de insultos. De repente, vemos que más adelante se bajaron y estaban avanzando hacia nosotros. La cosa era clara, ya sabían dónde dormíamos y que éramos menos. Vinieron caminando con una bandera gigante de la U adelante como para marcar territorio. Un par de gritos de “Aguante Peñarol” y avanzamos, como por arte de magia se dieron vuelta y empezaron a correr. Así fue durante una hora entera, de 00:30 hs a 1:30 hs estuvimos así, venían tiraban piedras y los sacabamos corriendo. A uno no le gusta tener que llegar a eso pero éramos nosotros o ellos, no nos quedó otra que defendernos ante el ataque a piedras. La policia dejó la zona liberada, aparecía un patrullero y se iba. Estuvimos una hora entera en la cual los corrimos siempre ya que ellos solo tiran piedras y corren. Eran más pero no tienen los huevos que tenemos nosotros y eso que estábamos en sus calles, en su barrio.

Lamentablemente un amigo recibió una pedrada y tuvimos que llevarlo al hospital para cerrarle la herida, una lástima porque no se merecía terminar así por una pedrada de un cobarde. A las horas salió del hospital y volvió con todos a Montevideo aunque algunos medios tiraron cualquier noticia errónea.

Nos quedamos todos pensando que acá en Montevideo a los visitantes se los trata como reyes, uno no pide que tengan que pasar mal porque la idea es ir a ver un partido de fútbol simplemente, pero nosotros les damos las mejores ubicaciones, la policía los cuida como si fueran presidentes de otros países y a nosotros nos tratan muy mal en muchos lugares donde fuimos ubicándonos en tribunas donde no se ve para nada bien los partidos pero nos cobran las entradas como si fueran un Palco Vip.