Los olvidados

A casi un año del último partido disputado con público, ya son muchas las actividades a las que se puede concurrir, pero la situación en el fútbol continúa sin cambiar.

El 11 de marzo de 2020, partido que Peñarol ganó 1 a 0 frente a Jorge Wilstermann por la segunda fecha de la Copa Libertadores, fue el último encuentro en el que el Campeón del Siglo recibió al público aurinegro. Luego de esto ocurrieron los sucesos ya conocidos a causa de la pandemia mundial que al día de hoy seguimos atravesando.

Conforme fueron pasando los meses, las distintas actividades que en su momento debieron cerrar o realizarse bajo otras condiciones, comenzaron a plantear la incorporación de público en cantidades limitadas. Como ejemplo de estos casos dentro de nuestro país están las salas de teatro, museos, centros culturales y cines, entre tantas otras actividades, que bajo ciertos protocolos adaptados a las necesidades pudieron reabrir sus puertas.

Dentro de los protocolos indicados, en estos lugares que a diferencia del fútbol son cerrados, lo cual los hace lugares de mayor riesgo de contagio, se mencionan un aforo del 30 % de la capacidad total, separación de dos lugares entre espectadores, desinfección de los lugares en uso, control de temperatura, ventilación, utilización de tapabocas e impulsan las compras de entradas vía online. Hasta ahora todo aplicable al fútbol, incluso todo esto es muy parecido a lo que Peñarol ya aplicó correctamente en los distintos circuitos el día de las elecciones.

Otros países han intentado la vuelta de los hinchas a la cancha, en Europa principalmente, y aunque algunos por rebrotes locales debieron dar marcha atrás en su decisión, en otros tantos se sigue permitiendo el ingreso de público, siempre adaptado a la tan mencionada nueva normalidad.

Durante el mes de diciembre Ignacio Ruglio encabezó una solicitud enviada a la Secretaría Nacional de Deportes solicitando jugar con público, y si bien la misma coincidió con uno de los peores momentos sanitarios del país, ya pasaron varios meses y podría reflotar esta idea con una situación ya más estabilizada.

Sin minimizar la pandemia, tanto como sucede en muchas otras actividades, el hincha desea poder volver a concurrir a las canchas, bajo los protocolos que sean necesarios.

En tiempos complicados, podría ser una linda noticia, un mimo al socio que hace ya 11 meses continúa abonando su cuota, sin obtener el mayor beneficio que está trae consigo.