El doble discurso… otra vez

doble-discursoAntes de pasar a desarrollar la columna, vamos a dejar muy en claro que somos más que conscientes del pésimo nivel de juego que está desempeñando nuestro equipo, que está llevando a que Jorge Da Silva cambie de oncena fin de semana tras fin de semana y que hayamos hecho una impresentable Copa Libertadores de América.

Aclarado esto, nos llama poderosamente la atención cómo la “prensa especializada” salió ayer y hoy a defender a capa y espada la honorabilidad de los árbitros del fútbol uruguayo. Catalogaron los “errores” como humanos e incluso acusaron a que algunos se debían a las condiciones precarias en las que entrenan. Otros inclusos llegaron a dar un paso más al decir que es ridículo hablar de conspiraciones y de medidas digitadas.

Lo más gracioso de todo esto es que tras la sanción a Luis Suárez en el Mundial de Brasil 2014 se cansaron de hablar de corrupción, despojos, arreglo de partidos y conspiraciones, y ahí si estaba bien cuestionar la honorabilidad de los árbitros. Un año después, Uruguay fue perjudicado en la Copa América de Chile 2015 ante el anfitrión y nuevamente TODO el periodismo habló sin ningún tipo de filtro sobre el robo de Sandro Ricci en aquel partido y toda la mafia que hay en la Conmebol.

Incluso, algunos periodistas cuestionan y no entienden la renuncia de Fernando Goldie, integrante de la Mesa Ejecutiva por Peñarol, pero se gastaron las manos de aplaudir a Oscar Washington Tábarez cuando renunció a su cargo en la FIFA por los mismos motivos.

Al parecer, solo se puede cuestionar cuando despojan a la selección uruguaya, porque ese mensaje le sienta cómodo a toda la población. Sin embargo, cuando hay que jugársela a nivel de local, siempre se quiere quedar bien con Dios y con el Diablo. Perdieron toda la credibilidad… hace rato.

Desde acá no nos vamos a rendir y vamos a defender a Peñarol en todos los ámbitos.